¿Necesitas ayuda ahora? Si piensas en hacerte daño, llama al 024 (gratuito, a cualquier hora). Emergencias: 112.
Psicofármacos: entender cómo llegamos hasta aquí y cómo se puede salir
Un lugar de encuentro, paso a paso.
Para quienes se han sentido sin rumbo desde que empezaron a tomar psicofármacos. Aquí encontrarás información clara y con fuentes, herramientas para reducirlos de forma gradual con tu médico, si así lo decides, y la compañía de otras personas que han pasado por lo mismo.
Esta web no sustituye a tu médico ni a otros profesionales que te acompañen. No recorras este camino a solas: busca profesionales que te ayuden y procura que quien te receta esté al tanto de cada cambio.
Lo que queremos ser
Más que una guía para reducir
Muchas personas empiezan a tomar un psicofármaco en un momento difícil y, con los años, sienten que nadie les explicó qué tomaban, para qué ni cómo dejarlo. Otras han pasado por retiradas muy duras que se tomaron por recaídas, o cargan con preguntas que no caben en una consulta de pocos minutos.
Tu escalera quiere ser un lugar de encuentro para todas ellas: para entender lo que pasa, decidir con calma y no hacerlo en soledad. Reducir es una parte del camino, no el todo. Puedes estar aquí para informarte, para prepararte, para acompañar a alguien o porque necesitas comprobar que no eres la única persona a la que le pasa.
También queremos explicar bien la reducción hiperbólica, la forma de bajar la dosis en pasos cada vez más pequeños, que en España todavía se conoce y se estudia poco.
Información con sus fuentes, herramientas para la consulta y los grupos de apoyo mutuo que ya existen en español, reunidos en Comunidad.
Próximamente
Historias en primera persona
Relatos de quienes han reducido, de quienes volvieron a una dosis anterior y de quienes decidieron seguir con su tratamiento, siempre con su permiso. Lo explicamos en Historias.
Más adelante
Encuentros pequeños en línea
Grupos reducidos, con normas claras y una persona que acompañe, para compartir experiencia. Nunca para dar pautas de dosis: eso se decide con tu médico.
En primera persona
Una mirada interior
Un lugar para preguntarnos para qué sirve el sufrimiento, cómo lo vivimos y quiénes dirigen esta conversación. Lo escribe Patricia, que hace esta web, desde sus trece años con psicofármacos.
Esta web la hace Patricia, que lleva trece años tomando psicofármacos y ahora los está reduciendo despacio, con seguimiento médico. Conoce su historia.
El contexto
Por qué hace falta esta web
Las cifras de consumo en España, el derecho a saber qué tomas y cómo dejarlo, y el hilo que une todo: un sistema nervioso que necesita calma y compañía.
Por qué existe esta web
Querer reducir la medicación es una decisión legítima, y merece acompañamiento
Cada vez más personas se preguntan si siguen necesitando el fármaco que toman desde hace años. Muchas no encuentran en la consulta ni el tiempo, ni la información, ni el acompañamiento para hacerlo con seguridad. Tu escalera nace para cubrir ese hueco.
No animamos a dejar ni a mantener ningún tratamiento. Hay personas a quienes su medicación les ayuda y eligen seguir con ella; eso también es una decisión informada.
Esta web la hace Patricia, que lleva trece años tomando psicofármacos y ahora está reduciéndolos despacio, con seguimiento médico. Conoce su historia.
Algunas razones por las que la gente quiere reducir
Efectos secundarios que pesan: embotamiento emocional, cansancio, cambios de peso o efectos sexuales.
Años de tratamiento sin revisar. Las guías recomiendan revisar de vez en cuando si un tratamiento largo sigue siendo necesario, pero a menudo no se hace.
Las circunstancias han cambiado: el malestar que llevó a empezar ya no es el mismo, o la persona quiere saber cómo está sin el fármaco.
Retiradas anteriores difíciles, a veces confundidas con recaídas, y el deseo de hacerlo mejor esta vez.
Otros motivos de salud: un embarazo, otras enfermedades o interacciones con otros medicamentos.
Por qué hace falta esta web
España es el país del mundo que más benzodiacepinas consume.
Y está entre los cinco países de la OCDE que más antidepresivos consumen. Muchas personas los toman durante años sin que nadie les haya explicado qué implica dejarlos.
Antidepresivos en Europa
Dosis diarias por cada 1.000 habitantes, 2022
Portugal150,5
Suecia114,5
España98,4
Media de la UE70,3
Fuente: OCDE, Health at a Glance: Europe (datos de 2022).
Benzodiacepinas en el mundo
Países con mayor consumo, según la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes
1EspañaUnas 110 dosis diarias por 1.000 hab.
2Serbia
3UruguayAmérica Latina
4Israel
5Estados Unidos
6Hungría
Fuente: JIFE, informe sobre sustancias sicotrópicas publicado en 2021, recogido por Público.
Antidepresivos en el mundo
Los cinco países con mayor consumo, según los últimos datos de la OCDE (2024)
1Islandia168,9 dosis diarias por 1.000 hab.
2Portugal163,4
3Canadá
4Suecia
5España
América Latina: Chile llega a 104 dosis diarias por 1.000 habitantes; en Perú no alcanza las 10.
Fuente: datos de la OCDE recopilados por World Population Review (2026).
Más datos de contexto
1.º del mundo
En consumo de benzodiacepinas en 2020, con unas 110 dosis diarias por cada 1.000 habitantes.Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE)
98 dosis
De antidepresivos al día por cada 1.000 habitantes en 2022. En la UE solo Portugal y Suecia consumían más, y la media era de 70.OCDE, 2022
×3,5
Lo que ha crecido el consumo de antidepresivos desde el año 2000, cuando eran unas 28 dosis.OCDE
6–7
Psicólogos clínicos en la sanidad pública por cada 100.000 habitantes, frente a unos 18 de media en la UE.Ministerio de Sanidad y Defensor del Pueblo
El consumo no se reparte por igual. Según el Ministerio de Sanidad, las mujeres toman entre 1,5 y 3 veces más psicofármacos que los hombres, y el consumo es mayor en personas desempleadas, con menos renta y en municipios pequeños. Además, dos de cada tres casos de ansiedad o depresión se atienden en el centro de salud, casi siempre con medicación.
Un matiz importante: consumir más antidepresivos no significa necesariamente que haya más depresión. En 2019, un 6 % de la población española decía sufrirla, por debajo del 7 % de media europea.
Para autoras como la psiquiatra británica Joanna Moncrieff, cifras así muestran que se tratan con fármacos malestares que tienen mucho de social. Otras voces recuerdan que muchas personas se benefician de su medicación y sitúan el problema en la falta de alternativas y de revisión.En debate Los datos no zanjan el debate, pero sí muestran que en España la pastilla llega con mucha más facilidad que la consulta psicológica.
¿Y en América Latina? Los datos son más escasos y desiguales. En antidepresivos, Chile se acerca a los niveles europeos, mientras que en Perú el consumo es muy bajo. En benzodiacepinas, Uruguay aparece entre los países que más benzodiacepinas consumen del mundo, y en Argentina el uso entre personas mayores de 65 años está entre los más altos registrados. En otros países de la región el consumo declarado es mucho menor, aunque a menudo faltan estadísticas fiables o hay venta sin receta.
Datos consultados en octubre de 2026. Las clasificaciones cambian según la fuente, el año y el grupo de fármacos, y las comparaciones entre países son aproximadas porque cada uno declara su consumo de forma algo distinta.
Nadie debería pasar por esto sin información ni en soledad.
Consentimiento informado
Tienes derecho a saber qué tomas, para qué, y cómo dejarlo
En España, la Ley 41/2002 de autonomía del paciente reconoce el derecho a recibir información comprensible sobre la finalidad de un tratamiento, sus riesgos y sus consecuencias, y a decidir libremente. Con los psicofármacos, esa información a menudo no llega: casi nadie explica al empezar que dejarlos puede ser difícil.
Menos del 5 %
recordaba que le hubieran hablado de los síntomas de retirada al recetarle un antidepresivo.
1.431 personas de 38 países · Read y Williams, 2018
1 de cada 3
no recordaba que le hubieran explicado ningún efecto adverso.
Misma encuesta
65 %
nunca había hablado con quien le recetaba sobre cómo dejar el tratamiento.
752 personas en el Reino Unido · Read y otros, 2018
Son encuestas en línea con personas que se ofrecieron a responder, así que no representan a todos los usuarios. Pero el mismo patrón se repite en estudios de varios países.
Antes de empezar o de seguir, puedes preguntar
¿Qué beneficio puedo esperar y en cuánto tiempo?
¿Qué efectos adversos tiene, incluidos los de dejarlo?
¿Durante cuánto tiempo está previsto y cuándo lo revisaremos?
«La información que yo necesitaba no estaba, estaba incompleta o era incorrecta.»
El hilo de todo
Un sistema nervioso en calma
Reducir un psicofármaco es, sobre todo, pedirle al sistema nervioso que se reajuste. Cuanto más sostenido y tranquilo esté, mejor suele llevar cada paso, y más espacio queda para lo que hace la vida buena: aprender, estar con otras personas, salir al campo, disfrutar.
Aprender a reconocer las señales de tu cuerpo, dormir, moverte, comer con regularidad, respirar despacio y no hacerlo en soledad son maneras de cuidarlo que no pasan por un fármaco. No todas tienen el mismo respaldo científico, y te lo contamos con claridad.
Elige un medicamento, tu dosis y un ritmo, y mira cómo bajaría la dosis con pasos proporcionales. Te muestra también qué presentaciones existen en España para medir dosis pequeñas.
Herramienta educativa. Dibuja el ritmo que tú eliges; el plan se decide con tu médico.
Ejemplo: 20 mg, un 10 % menos cada 4 semanas, hasta 1 mg.
«La falta de reconocimiento de la existencia de los síntomas de abstinencia genera un gran sufrimiento en los pacientes.»
En cifras
Lo que dicen las guías y los estudios
3 meses – 2 años
Lo que tarda la mayoría de quienes llevan años con un antidepresivo en dejarlo de forma tolerable.Manual Maudsley, 2021Consenso
10–20 %
De la dosis más reciente cada 2–4 semanas: el ritmo orientativo que propone el manual Maudsley.Manual Maudsley, 2021Consenso
< 1 mg
La dosis final antes de parar en muchos antidepresivos, para que el último paso no sea un salto.Manual Maudsley, 2021Consenso
1 de cada 6–7
Personas con síntomas atribuibles al fármaco al dejar un antidepresivo, según un metaanálisis de 2024. Otros estudios dan cifras más altas.Henssler et al., 2024En debate
Cómo leer esta web
No todo tiene el mismo respaldo
Por eso marcamos cada afirmación importante con una de estas tres etiquetas.
ConsensoLas guías clínicas actuales coinciden en ello.
En debateLos estudios no se ponen de acuerdo; te explicamos por qué.
ExperienciaLo observan profesionales o pacientes, pero aún no se ha comprobado en ensayos.
Lo básico
Por dónde empezar
Si tomas un antidepresivo o una benzodiacepina desde hace tiempo y te planteas dejarlo, estas son las ideas más importantes. Léelas con calma y vuelve a ellas cuando quieras.
Tu cuerpo se ha adaptado al fármaco
Consenso
Cuando se toma un psicofármaco durante meses o años, el cerebro y el cuerpo se ajustan a su presencia. Al bajar la dosis necesitan tiempo para reajustarse, y en ese proceso pueden aparecer síntomas de retirada. No quiere decir que tengas una adicción ni que hayas hecho nada mal: es una adaptación física.
No lo dejes de golpe
Consenso
Dejarlo de repente es la forma con más riesgo de síntomas intensos y duraderos. Con las benzodiacepinas, la retirada brusca puede ser peligrosa, porque puede provocar convulsiones. Si ya lo has dejado así, lee Si ya lo dejaste de golpe.
Mejor despacio que deprisa
Consenso
Las guías actuales hablan de meses, no de semanas, para quien lleva mucho tiempo con la medicación. Según el manual Maudsley de 2021, la mayoría de las personas que lo toman desde hace años tarda entre tres meses y dos años en dejarlo de forma tolerable.
Los últimos miligramos son los más delicados
Consenso
Por la forma en que actúan estos fármacos, una dosis pequeña todavía tiene mucho efecto. Por eso los pasos deben ser cada vez más pequeños al final. Lo explicamos con un gráfico en Cómo se reduce.
Cada persona va a su ritmo
Experiencia
No hay un calendario que sirva para todo el mundo. El ritmo se ajusta según cómo te encuentres después de cada paso. Quedarse un tiempo en la misma dosis hasta estabilizarse es una parte normal del proceso, no un fracaso.
Retirada no es lo mismo que recaída
Experiencia
Algunos síntomas de retirada se parecen a la ansiedad o a la depresión, y a veces se confunden con una recaída. Hay pistas que ayudan a distinguirlos; las encontrarás en Cómo se reduce.
No hace falta hacerlo sin apoyo
Consenso
Habla con tu médico de familia o con tu psiquiatra, lleva tus preguntas por escrito y apóyate en alguien de confianza. En Preparar la consulta tienes una lista de preguntas y una plantilla de diario.
Pide ayuda enseguida si notas…
pensamientos de suicidio o de hacerte daño;
una inquietud interior tan intensa que no te deja estar quieta o quieto (se llama acatisia);
confusión, desorientación o convulsiones;
cualquier síntoma que te asuste.
Llama al 024 (atención a la conducta suicida, gratuito, las 24 horas) o al 112, o acude a urgencias.
Para consultar en una ola
Síntomas de la A a la Z
Los síntomas de retirada más frecuentes, con los nombres con que la gente los describe, qué son, qué puede ayudar y cuándo pedir ayuda. Escribe lo que sientes en el buscador o recorre la lista.
Pide ayuda urgente
Si tienes convulsiones, confusión, alucinaciones o pensamientos de hacerte daño, llama al 112. Si piensas en hacerte daño, también puedes llamar al 024, gratuito y a cualquier hora.
Retirada a corto y a largo plazo
La psiquiatra Anna Lligoña, de la Unidad de Conductas Adictivas del Hospital Clínic de Barcelona y coordinadora de la guía sobre el buen uso de las benzodiacepinas de Socidrogalcohol, distingue dos momentos en la retirada de estos fármacos. Consenso
A corto plazo: los síntomas que aparecen por la falta del fármaco, como temblor, sudoración, palpitaciones, insomnio, náuseas, ansiedad o, en retiradas bruscas, convulsiones y alucinaciones. Tras una retirada brusca pueden durar hasta unas dos semanas.
A largo plazo: síntomas que aparecen o continúan semanas o meses después, como intolerancia al estrés, ansiedad, insomnio, ánimo bajo, molestias digestivas y musculares, zumbidos, entumecimiento o problemas de memoria. Pueden durar entre uno y dos años.
Saber que existe esta segunda fase ayuda a no interpretarla como un fracaso ni como una recaída. Y es una razón más para reducir despacio.
No todas las personas tienen síntomas, y casi nunca aparecen todos. Si un síntoma empieza en los días siguientes a una bajada y mejora al mantener la dosis, lo más probable es que sea de retirada. Lo explicamos en Cómo se reduce, y tienes ideas para sostenerte en Cuidarse mientras reduces.
Revisado el 4 de octubre de 2026 · Fuentes: Taylor, Barnes y Young, The Maudsley Prescribing Guidelines in Psychiatry (2021) · Horowitz y Taylor, The Maudsley Deprescribing Guidelines (2024) · Manual Ashton, cap. III (versión española) · Davies y Read, Addictive Behaviors (2019) · Agencia Europea del Medicamento (2019) · Lligoña A, entrevista en Adictalia (2022) y Socidrogalcohol, Guía para el buen uso de las benzodiacepinas. Los «otros nombres» recogen expresiones habituales de pacientes.
Si te ha pasado
Si ya lo dejaste de golpe
Le pasa a mucha gente: porque se lo indicaron así, porque no sabía que había que ir despacio, porque se acabaron las pastillas o porque ya no podía más. No es culpa tuya. Aquí tienes qué hacer según cómo estés.
Pide ayuda urgente si notas…
convulsiones, confusión, desorientación o alucinaciones;
una inquietud tan intensa que no te deja estar quieta o quieto (acatisia);
pensamientos de suicidio o de hacerte daño.
Llama al 112 o acude a urgencias. Si piensas en hacerte daño, también puedes llamar al 024, gratuito y a cualquier hora.
Avisa hoy mismo a tu médico, aunque te encuentres bien, si lo que has dejado de golpe es una benzodiacepina, un hipnótico Z, pregabalina o gabapentina, un antipsicótico o litio. Con estos fármacos, la retirada brusca puede tener riesgos serios, como convulsiones o una recaída rápida.
¿Es retirada o es recaída?
El manual Maudsley de prescripción da tres pistas para distinguir los síntomas de retirada de una vuelta del malestar de fondo: Consenso
Cuándo empiezan. La retirada aparece pronto, en días y no en semanas. Con fármacos de vida larga, como la fluoxetina, puede tardar más.
Cómo son. A menudo aparecen síntomas físicos nuevos, que no tenías antes: mareo, náuseas, sensación de calambre o «descarga» en la cabeza, sueños muy intensos.
Qué pasa si vuelves a tomarlo. Si es retirada, los síntomas suelen mejorar muy deprisa al volver a tomar el fármaco: en horas o, como mucho, en pocos días.
Apunta qué notas y desde cuándo. Esa información ayudará mucho en la consulta; tienes una plantilla de diario en Preparar la consulta.
Qué se suele hacer
Hay pocos estudios sobre esto y la práctica es sobre todo pragmática. Esto es lo que recogen las guías, siempre decidido con tu médico.
Si los síntomas son leves
Consenso
Qué se sabe
Son frecuentes al dejar un antidepresivo y suelen pasar en unos días o semanas.
En la práctica
Observa cómo evolucionan, apúntalo y cuídate: descanso, rutinas, movimiento suave y compañía. Ideas en Cuidarse mientras reduces.
Si los síntomas son intensos
Consenso
Qué se sabe
El manual Maudsley aconseja volver a tomar el antidepresivo original, u otro de la misma familia con vida más larga, como la fluoxetina, y después reducirlo poco a poco vigilando los síntomas.
En la práctica
Pide cita pronto y llévale a tu médico lo que has apuntado. La reducción posterior puede seguir los pasos que explicamos en Cómo se reduce.
Si han pasado meses
En debate
Qué se sabe
Cuanto más tiempo ha pasado desde que lo dejaste, menos se sabe sobre si volver a tomarlo ayuda. En comunidades de pacientes se describe que la respuesta es entonces menos previsible y que a veces se prueba con una dosis menor que la anterior.
En la práctica
Es una decisión para valorar con calma con tu médico, sopesando cómo estás y cómo vas evolucionando.
Si era un antipsicótico
Consenso
Qué se sabe
Si aparecen síntomas de retirada importantes o empeoran los síntomas psicóticos, el manual Maudsley propone volver a la dosis anterior o a parte de ella. Eso no impide intentarlo de nuevo más adelante, más despacio.
Con clozapina
Si llevas más de dos días sin tomarla, no vuelvas a la dosis anterior por tu cuenta: hay que empezar de nuevo poco a poco, con el equipo de salud mental.
Si decides no volver a tomarlo
Es una decisión legítima, y muchas personas atraviesan la retirada sin volver al fármaco. Si es tu caso: Experiencia
Cuéntaselo a tu médico igualmente, para que pueda acompañarte y valorar los síntomas.
La retirada suele avanzar en ventanas y olas: días mejores y peores que se alternan y que, con el tiempo, se suavizan.
No añadas otros medicamentos, suplementos o alcohol para aguantar sin hablarlo antes con un profesional.
Busca compañía: una persona de confianza o un grupo de apoyo. Tienes opciones en Comunidad.
Qué decir en la consulta
Puedes copiar este texto, completarlo y llevarlo escrito.
Para tu médico
1. Dejé de tomar [fármaco y dosis] de golpe el [fecha].
2. Desde el [fecha] tengo estos síntomas: [síntomas].
3. Antes de dejarlo no los tenía, o son distintos de mi malestar de antes.
4. ¿Pueden ser síntomas de retirada?
5. Si lo son, ¿podemos valorar volver a la dosis anterior, o a una algo menor, y después reducir poco a poco, como recoge el manual Maudsley?
Revisado el 3 de octubre de 2026 · Fuentes: Taylor DM, Barnes TRE, Young AH, The Maudsley Prescribing Guidelines in Psychiatry, 14.ª ed. (2021): síntomas de retirada de los antidepresivos, retirada de antipsicóticos y reinicio de clozapina · Manual Ashton (2002).
Cómo funciona
Cómo se reduce un psicofármaco
Durante años, la recomendación habitual fue bajar la dosis en una a cuatro semanas. Hoy se sabe que, para muchas personas, eso es demasiado rápido. Aquí explicamos por qué y qué proponen las guías más recientes.
Por qué los últimos miligramos pesan tanto
Antidepresivos como la sertralina, el escitalopram o la fluoxetina actúan sobre una proteína del cerebro llamada transportador de serotonina. Los estudios con imágenes cerebrales (PET) muestran que la relación entre la dosis y el efecto no es una línea recta, sino una curva: con dosis altas el transportador está casi saturado, y con dosis bajas cada miligramo cuenta mucho.
Mark Horowitz y David Taylor lo describieron en 2019. Si bajas siempre la misma cantidad de miligramos, los primeros pasos apenas se notan y el último es un salto enorme. Consenso
Bajar 5 mg cada vez: el último paso es el más brusco
Efecto del fármaco según la dosis. Las barras rojas muestran cuánto cae el efecto en cada paso de 20 → 15 → 10 → 5 → 0 mg.
Ver los datos en una tabla
Paso
Dosis
Efecto
Cuánto baja
Ejemplo ilustrativo calculado con el modelo farmacológico habitual (curva de saturación), ajustado para que 2 mg produzcan la mitad del efecto máximo. Los valores reales cambian según el fármaco. No es una pauta de reducción.
La alternativa: pasos proporcionales
En lugar de quitar siempre la misma cantidad, se quita un porcentaje de la dosis que tomas en ese momento. Así, cada paso es más pequeño que el anterior en miligramos, pero parecido en efecto. Es lo que se llama reducción hiperbólica. Al final hacen falta dosis muy pequeñas, por debajo de 1 mg en muchos antidepresivos, para que el paso a cero no sea un salto mayor que los anteriores.
Con el simulador puedes ver cómo se vería con tu medicamento y tu dosis.
Qué proponen las guías
Las recomendaciones han cambiado mucho en pocos años. Esta tabla resume lo que dice cada fuente, de la más antigua a la más reciente en su enfoque.
Ficha técnica en EspañaCIMA · AEMPS
Para la fluoxetina en solución oral o el escitalopram en gotas, por ejemplo, indica reducir la dosis gradualmente «durante al menos una a dos semanas». La del escitalopram añade que, si los síntomas son intolerables, se puede volver a la dosis anterior y bajar después más despacio.
Es el criterio clásico, bastante más breve que el de las guías recientes.
En 2019 reconoció que los síntomas de retirada pueden ser graves en algunas personas y durar meses o más. Su guía de 2022 dedica un apartado a cómo dejar los antidepresivos: por etapas, con pasos más pequeños a medida que baja la dosis y al ritmo que cada persona tolere.
Propone reducir entre un 10 % y un 20 % de la dosis más reciente cada 2–4 semanas, terminar con una dosis muy pequeña (menos de 1 mg) y contar con que la mayoría de quienes llevan años con el fármaco tarda entre 3 meses y 2 años.
Mark HorowitzCoautor de las Maudsley Deprescribing Guidelines, 2024
Experiencia
Insiste en ajustar el ritmo a la persona y en ir mucho más despacio al final. Señala que algunas personas necesitan bajar tan poco como un 5 % de la última dosis al mes.
Manual AshtonBenzodiacepinas · revisión de 2002
Consenso
Recomienda reducir como máximo una décima parte de la dosis cada una o dos semanas. Desde 5 mg de diazepam, algunas personas prefieren bajar 0,5 mg cada una o dos semanas. Subraya que el ritmo debe marcarlo la persona: «Que se tarde seis, doce o dieciocho meses tiene poca importancia si se han tomado benzodiacepinas durante años» (traducción propia).
Manual MaudsleyBenzodiacepinas, 2021
Consenso
La mayoría de los estudios encuentra más éxito con retiradas de al menos 10 semanas, aunque muchas personas necesitan bastante más, a veces años. La relación entre dosis y efecto también es una curva: quitar 1 mg de diazepam se tolera bien desde 20 mg, pero puede no tolerarse desde 5 mg.
Cómo se hace en la práctica
Este es el recorrido que describen las guías y la experiencia clínica. Cada paso se decide con tu médico.
Revisar tu historiaCuánto tiempo llevas con el fármaco, a qué dosis y cómo fueron los intentos anteriores de dejarlo. Los síntomas que tuviste entonces ayudan a prever los de ahora y a detectar retiradas que se confundieron con recaídas.
Hacer una reducción de pruebaUn primer paso pequeño, observando cómo te encuentras durante 2–4 semanas.
Seguir con pasos proporcionalesSi te encuentras bien, se continúa quitando un porcentaje de la dosis actual. Si aparecen síntomas molestos, se mantiene la dosis hasta que se estabilicen antes de dar el siguiente paso.
Si los síntomas son intensosEl médico puede valorar volver a la última dosis que se toleraba bien y seguir después más despacio.
El tramo final, con dosis muy pequeñasPara medirlas hacen falta soluciones orales, gotas o fórmulas magistrales. Lo explicamos en Preparar la consulta.
A mí me pasó: varios síntomas de retirada se tomaron por recaídas. Por eso existe esta página.— Patricia
Retirada o recaída: cómo distinguirlas
Es una de las dudas más importantes, porque una retirada confundida con recaída puede llevar a pensar que «aún no se puede dejar». Estas pistas ayudan, pero ninguna es definitiva por sí sola. Experiencia
Suele ser retirada si…
aparece pronto, a los pocos días de bajar la dosis;
hay síntomas físicos nuevos: mareo, náuseas, sensaciones eléctricas, síntomas como de gripe, insomnio;
las emociones son distintas de las que tenías antes del tratamiento;
empeora cuanto más rápida es la bajada;
mejora pronto al volver a la dosis anterior.
Suele ser recaída si…
aparece más tarde, tras semanas o meses;
se parece mucho a lo que te pasaba antes de empezar el tratamiento;
no depende de lo rápido que hayas bajado;
al retomar el tratamiento, la mejoría tarda semanas.
Un estudio suizo de 2026 que siguió a personas mientras reducían su antidepresivo encontró este patrón: la ansiedad y el bajo ánimo subían tras cada bajada, se calmaban con la dosis estable y lo hacían a la vez que los síntomas físicos. Sus autores concluyen que, en la mayoría de los casos, era retirada. Es un estudio pequeño. En debate Más en Novedades.
Antidepresivos: no todos se comportan igual
Los de vida media corta, como la paroxetina, la venlafaxina o la duloxetina, se asocian con más frecuencia a síntomas de retirada intensos. Consenso
La fluoxetina se elimina muy despacio: su metabolito activo tarda de una a dos semanas en reducirse a la mitad. Por eso los síntomas pueden aparecer más tarde, a veces semanas después de un cambio. Aun así, también hay que reducirla de forma gradual: no «se retira sola». Experiencia
Benzodiacepinas: lo específico
Nunca de golpe. La retirada brusca puede provocar convulsiones. Consenso
Cambiar o no a diazepam. El manual Ashton recomienda pasar a diazepam, que se elimina despacio y permite pasos pequeños. Otros autores, como Horowitz, prefieren decidirlo caso por caso, porque a veces resulta más fácil reducir el fármaco que ya se toma. En debate
El apoyo psicológico ayuda. La terapia cognitivo-conductual combinada con la reducción gradual mejora los resultados a corto plazo, según una revisión Cochrane. Una guía de 2025 elaborada por varias sociedades estadounidenses, entre ellas la Asociación Americana de Psiquiatría, también la sitúa en el centro del proceso. Consenso
Cuánto tiempo y con qué frecuencia. Las fichas técnicas españolas limitan su uso: para el insomnio, unas pocas semanas como máximo, y para la ansiedad, no más de 8 a 12 semanas, incluida la retirada. El riesgo de dependencia crece con el uso diario y prolongado, y es mucho menor con un uso ocasional. Consenso El psiquiatra Josef Witt-Doerring lo resume diciendo que la diferencia entre una herramienta y una trampa está en la frecuencia. Es una simplificación, porque también cuentan la dosis y la duración, pero recoge la idea central.
Nunca con alcohol. Las benzodiacepinas y el alcohol deprimen la respiración, y juntos pueden ser peligrosos, sobre todo durante el sueño. Consenso
Contexto: según el informe de la JIFE publicado en 2021, con datos de 2020, España era el país con mayor consumo de benzodiacepinas de los 85 analizados.
Fuentes: Maudsley Prescribing Guidelines in Psychiatry (2021) · Horowitz y Taylor, Lancet Psychiatry (2019) · NICE NG222 (2022) · Ashton, Manual (2002) · Fichas técnicas en CIMA · The Carlat Report · BJGP Life (2023) · Infocop (2025) · Revisado el 2 de octubre de 2026
Herramienta educativa
Simulador de reducción
Elige un antidepresivo, un ansiolítico, un hipnótico, un gabapentinoide o un antipsicótico, tu dosis y el ritmo que quieras explorar. Verás cómo bajaría la dosis con pasos proporcionales y, si usas una forma líquida, cuántos mililitros o gotas supone cada paso.
Esto no es una pauta
El simulador solo dibuja el ritmo que tú eliges: no te dice cuándo ni cuánto cambiar la dosis. Úsalo para entender el proceso y llevar la conversación a tu consulta. No cambies tu medicación por tu cuenta, y si ves las dosis en ml o en gotas, compruébalas con tu farmacéutica antes de medir nada.
Dosis en cada pasoÚltimo tramoComprimido o cápsula más pequeño
Calendario
Puedes cambiar cualquier dosis o las semanas de un paso, por ejemplo si tu médico propone otra cifra. Los pasos siguientes se recalculan con el mismo porcentaje.
El último tramo, hasta cero
Las dosis pequeñas siguen teniendo un efecto notable, así que pasar directamente de la última dosis a cero puede ser el paso más brusco de todo el proceso. Por eso las guías recientes proponen seguir con pasos cada vez más finos al final. Consenso
Psicofármacos que el simulador no incluye
Algunos psicofármacos no se reducen siguiendo pasos proporcionales calculados de antemano, porque su retirada depende de análisis de sangre, de la indicación o de riesgos propios. Esto es lo esencial que conviene saber de cada grupo.
Litio
Consenso
La dosis se ajusta con análisis de sangre (litemias). Dejarlo de golpe aumenta el riesgo de una recaída maníaca, por eso las guías británicas aconsejan reducirlo poco a poco durante al menos cuatro semanas y, mejor, a lo largo de tres meses.
Valproato, lamotrigina y carbamazepina
Consenso
Se usan como estabilizadores del ánimo y también para la epilepsia: si se toman por crisis epilépticas, dejarlos de golpe puede provocarlas. Con la lamotrigina, si se interrumpe varios días, no se puede volver a la dosis anterior de una vez por el riesgo de reacciones graves en la piel.
Antipsicóticos inyectables de liberación prolongada
En debate
Como el fármaco se va liberando durante semanas o meses, la reducción se hace bajando la dosis o espaciando las inyecciones, siempre con el equipo de salud mental. Horowitz y su equipo describen pautas para algunos de ellos.
Antidepresivos tricíclicos
Consenso
Como la amitriptilina o la clomipramina. Se aplican los mismos principios que con el resto de antidepresivos. Al retirarlos pueden aparecer, además, síntomas de rebote como náuseas, sudoración, malestar general o alteraciones del sueño.
Estimulantes para el TDAH
Experiencia
Como el metilfenidato o la lisdexanfetamina. No suelen causar una retirada física como la de las benzodiacepinas, pero al dejarlos muchas personas notan durante días cansancio, más apetito, más sueño o bajón de ánimo. Se habla con quien los receta.
Por debajo del comprimido más pequeño
Para medir dosis pequeñas hacen falta soluciones orales, gotas o fórmulas magistrales. Si indicas la concentración, el calendario muestra cada dosis en ml o en gotas.
Sin prisa y con margen
Si aparecen síntomas, lo habitual es mantener la dosis más tiempo, dar un paso más pequeño o, con tu médico, volver a la última dosis que te sentaba bien.
Llévalo a la consulta
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Cálculo basado en el principio de reducción proporcional descrito por Horowitz y Taylor (2019) y el manual Maudsley de prescripción (2021). Antipsicóticos: Horowitz, Jauhar, Natesan, Murray y Taylor, Schizophrenia Bulletin (2021); ensayo RADAR, Moncrieff et al., Lancet Psychiatry (2023); Wunderink et al., JAMA Psychiatry (2013). Litio: guía NICE de trastorno bipolar. Presentaciones, concentraciones y dosificadores según las fichas técnicas de CIMA (AEMPS), consultadas el 3 de octubre de 2026. Equivalencias con diazepam del manual Ashton, orientativas. Vidas medias orientativas.
Resúmenes en español
Qué dicen los estudios
La investigación sobre la retirada avanza deprisa y no siempre coincide. Aquí resumimos en español los estudios más citados: qué encontraron, qué límites tienen y qué pueden significar para ti.
Por qué los estudios no coinciden
Cuando dos estudios dan cifras muy distintas, casi siempre es porque miden cosas distintas. Conviene fijarse en cinco detalles:
Cuánto tiempo se tomó el fármaco. Muchos ensayos incluyen a personas que lo tomaron solo unas semanas; la experiencia clínica sugiere que el uso prolongado complica la retirada, aunque los metaanálisis recientes no lo han confirmado.
Cómo se retiró. En muchos ensayos se dejó de golpe o en una semana.
Durante cuánto tiempo se observó. Si el seguimiento dura dos semanas, no se ven los síntomas tardíos.
Qué se midió. Algunas escalas cuentan síntomas, pero no miden su gravedad.
Quién respondió. Las encuestas por internet pueden atraer sobre todo a quienes lo han pasado mal.
Por qué hay que reducir en curva
Base sólida
Horowitz MA, Taylor D. Tapering of SSRI treatment to mitigate withdrawal symptoms. Lancet Psychiatry. 2019;6:538–546.
Qué estudiaron
Datos de imágenes cerebrales (PET) sobre cuánto ocupan los antidepresivos su diana a distintas dosis.
Qué encontraron
La relación entre dosis y efecto es una curva. Para que el efecto baje de forma uniforme, la dosis debe bajar en pasos cada vez más pequeños, hasta cantidades muy inferiores a las habituales, y a lo largo de meses.
Límites
La base farmacológica es sólida, pero el calendario exacto que proponen todavía no se ha comparado con otros en ensayos grandes.
Para ti
Explica por qué el final de la reducción suele ser lo más difícil y por qué conviene ir más despacio cuanto más baja la dosis.
¿A cuántas personas afecta? Una cifra alta
En debate
Davies J, Read J. A systematic review into the incidence, severity and duration of antidepressant withdrawal effects. Addictive Behaviors. 2019;97:111–121.
Qué estudiaron
Una revisión de estudios y encuestas sobre la frecuencia, la gravedad y la duración de los síntomas al dejar antidepresivos.
Qué encontraron
Alrededor del 56 % de las personas tenía síntomas de retirada, y casi la mitad de ellas los describía como graves. A menudo duraban más de las pocas semanas que se suponía.
Límites
Incluye encuestas por internet en las que participa quien quiere, lo que puede inflar las cifras.
Para ti
Contribuyó a que las guías británicas reconocieran en 2019 que la retirada puede ser grave y larga.
¿A cuántas personas afecta? Una cifra más baja
En debate
Henssler J, et al. Incidence of antidepressant discontinuation symptoms: a systematic review and meta-analysis. Lancet Psychiatry. 2024.
Qué estudiaron
79 estudios con unas 21.000 personas, comparando a quienes dejaban un antidepresivo con quienes dejaban un placebo.
Qué encontraron
Tuvo algún síntoma el 31 % de quienes dejaban el antidepresivo y el 17 % de quienes dejaban el placebo (por efecto nocebo, entre otros motivos). Atribuyen al fármaco en torno al 15 % de los casos, y síntomas graves a cerca del 3 %.
Límites
Muchos estudios incluyen tratamientos cortos y seguimientos breves. David Taylor recordó que un 3 % de los usuarios de antidepresivos supone millones de personas en el mundo.
Para ti
La mayoría de la gente no tiene síntomas graves, pero una minoría importante sí, y no se sabe de antemano quién.
Un síntoma más que con placebo
En debate
Kalfas M, et al. JAMA Psychiatry. 9 de julio de 2025. Revisión de ensayos sobre síntomas al dejar antidepresivos.
Qué estudiaron
50 ensayos aleatorizados con 17.828 participantes.
Qué encontraron
Quienes dejaban el antidepresivo tenían de media un síntoma más que quienes seguían con él o tomaban placebo. El más frecuente fue el mareo. La depresión no aparecía como síntoma de retirada; cuando volvía, lo interpretaron como recaída. La venlafaxina fue el fármaco con más síntomas.
Límites
En 38 de los 50 ensayos el seguimiento fue de dos semanas o menos, y la mayoría retiró el fármaco de golpe o en una semana. Dice poco sobre quien lleva años de tratamiento.
Para ti
Es tranquilizador para tratamientos cortos. Si llevas mucho tiempo con la medicación, sus conclusiones pueden no aplicarse a tu caso.
Depende de cómo se pregunte
En debate
Moncrieff J, et al. Evidence on antidepressant withdrawal: an appraisal and reanalysis of a recent systematic review. Psychological Medicine. 2025.
Qué estudiaron
Volvieron a analizar los estudios de la revisión de Henssler (2024), fijándose en cómo había medido cada uno los síntomas.
Qué encontraron
En el 84 % de los estudios solo se recogían los síntomas que los pacientes comunicaban por iniciativa propia, una forma de medir que suele quedarse corta. Solo 5 de 62 usaron una escala específica de retirada. Con esos cinco, tuvo síntomas el 55 % de las personas, y entre el 25 y el 39 % tras descontar el efecto nocebo.
Límites
La cifra sale de solo cinco estudios y tiene un margen de incertidumbre muy amplio (del 31 al 81 %). Sus autores son críticos con el uso actual de los antidepresivos.
Para ti
Muestra por qué las cifras varían tanto: si nadie pregunta por los síntomas, muchos no quedan registrados. Por eso conviene que lleves tu propio diario.
Seguir a pacientes mientras reducen
Preliminar
Rennwald A, Horowitz MA, Senn O, Neuner-Jehle S, Hengartner MP. Incidence of antidepressant withdrawal reactions: a prospective longitudinal cohort study in primary care patients. Therapeutic Advances in Psychopharmacology. 2026;16. Y Hengartner MP, et al. Psychotherapy and Psychosomatics. 2026.
Qué estudiaron
32 pacientes de atención primaria en Suiza que llevaban de media unos tres años y medio con un antidepresivo y se encontraban bien. Los siguieron durante seis meses mientras reducían la dosis.
Qué encontraron
Los síntomas aparecían sobre todo cuando la dosis bajaba de tres cuartas partes de la dosis mínima eficaz. Un 32 % tuvo una reacción de retirada clínicamente relevante, y un 11 %, grave. La ansiedad y el ánimo bajo subían tras cada reducción y se calmaban al mantener la dosis, un patrón propio de la retirada y no de la recaída. Con reducciones pequeñas, esos picos casi no aparecían.
Límites
Muestra muy pequeña, sin grupo de comparación y con cuestionarios que rellenaban los propios pacientes. Los autores piden repetirlo con más personas.
Para ti
Respalda dos ideas prácticas: ir más despacio en las dosis bajas y no dar por hecho que es una recaída un empeoramiento que llega justo después de reducir.
Dejar el tratamiento de mantenimiento
En debate
Lewis G, et al. Maintenance or discontinuation of antidepressants in primary care (ensayo ANTLER). New England Journal of Medicine. 2021;385:1257–1267.
Qué estudiaron
478 pacientes de atención primaria que se encontraban bien con su antidepresivo. La mitad siguió con él y la otra mitad lo retiró en unos dos meses (uno con la fluoxetina), sin saber quién tomaba qué.
Qué encontraron
Al cabo de un año había recaído el 56 % de quienes lo dejaron y el 39 % de quienes lo mantuvieron.
Límites
Más del 70 % de quienes lo dejaron adivinó su grupo, y la retirada fue relativamente rápida. Algunos autores creen que parte de esas «recaídas» podían ser síntomas de retirada.
Para ti
El riesgo de recaída existe y merece un plan con tu médico. También indica que conviene ir despacio y vigilar de cerca, para no confundir retirada con recaída.
Tiras de reducción en los Países Bajos
Preliminar
Groot PC, van Os J. Successful use of tapering strips for hyperbolic reduction of antidepressant dose: a cohort study. Therapeutic Advances in Psychopharmacology. 2021.
Qué estudiaron
824 personas que usaron tiras de reducción con dosis decrecientes para dejar un antidepresivo.
Qué encontraron
El 72 % consiguió dejarlo, con una mediana de 56 días. El 71 % lo había intentado antes sin éxito.
Límites
Es un estudio observacional, sin grupo de comparación.
Para ti
Sugiere que disponer de dosis pequeñas y exactas ayuda, sobre todo a quien ya fracasó en intentos anteriores.
Lo aprendido acompañando a miles de personas
Experiencia
Framer A. What I have learnt from helping thousands of people taper off antidepressants and other psychotropic medications. Therapeutic Advances in Psychopharmacology. 2021. Licencia CC BY-NC 4.0.
Qué es
El testimonio de la fundadora de SurvivingAntidepressants.org, un foro de apoyo entre iguales activo desde 2011, publicado en una revista científica.
Qué cuenta
Recoge la experiencia acumulada en el foro: factores de riesgo, técnicas de reducción, síntomas, retirada prolongada y estrategias para afrontarla. La comunidad se hizo conocida por recomendar reducciones de en torno al 10 % de la dosis más reciente al mes.
Límites
Es experiencia de pacientes, valiosa pero no comprobada en ensayos.
Traducción
Su licencia permite traducirlo íntegramente sin fines comerciales. Traducción completa en preparación.
Disfunción sexual que persiste (PSSD)
Los ISRS y los IRSN causan con frecuencia problemas sexuales mientras se toman: menos deseo, dificultad para llegar al orgasmo o menos sensibilidad genital. En la mayoría de las personas desaparecen al dejarlos, pero en algunas persisten meses o incluso años. En junio de 2019, la Agencia Europea del Medicamento concluyó que esa disfunción puede durar después de dejar el tratamiento y pidió que se avisara de ello en la información de todos estos fármacos. Consenso
Lo que no se sabe es con qué frecuencia ocurre: no hay estudios sistemáticos, muchas personas no lo cuentan y pocos profesionales preguntan por ello. Por eso en redes conviven el silencio y mensajes que hablan de una «epidemia», algo que los datos actuales no permiten ni afirmar ni descartar. En debate
Si vas a empezar un antidepresivo, puedes preguntar por este riesgo y anotar cómo es tu vida sexual antes del tratamiento: servirá para comparar después. Si te ocurre, puedes notificarlo a tu médico o al sistema de farmacovigilancia; el proyecto RxISK, de David Healy, recoge experiencias de pacientes.
Cómo leer lo que circula en redes
En redes sociales se mezclan testimonios valiosos, investigación seria, opiniones y alarmas sin fundamento. Estas preguntas ayudan a separarlos:
¿Se ha visto en personas o en el laboratorio? Que un fármaco altere las mitocondrias de unas células en un tubo de ensayo no significa que lo haga en tu cuerpo.
¿Cuántas personas y cómo se eligieron? Un testimonio o una encuesta en línea con voluntarios cuentan algo real, pero no dicen con qué frecuencia ocurre.
¿Quién lo dice y qué interés tiene? El dinero cuenta: la industria, pero también quien vende clínicas, cursos o suplementos. También cuenta la implicación personal. En 2026, Daniel Owens planteó en redes sociales que algunos profesionales y periodistas que critican a quienes denuncian daños toman ellos mismos estos fármacos, y que deberían decirlo. El mismo criterio vale para quien ha sufrido daños. Conocer el interés de alguien no invalida lo que dice, pero ayuda a situarlo.
¿Mezcla datos con exageraciones? Palabras como «epidemia», «veneno» o «deberían prohibirse» suelen ir más allá de lo que muestran los datos.
¿Promete una solución rápida? Desconfía de suplementos, protocolos o productos que aseguran resolver la retirada.
¿Te ayuda a decidir o solo te asusta? Si leer te deja con más miedo y sin nada que puedas hacer, está bien parar.
Un ejemplo real
En 2026 circuló en redes que un estudio de la Universidad de Heidelberg había demostrado que el móvil provoca en el cerebro «la misma respuesta que la cocaína», dispara el cortisol y reduce la atención a 47 segundos. El estudio existe: lo publicaron en 2025 Schmitgen, Wolf y su equipo en Computers in Human Behavior. Pero lo que hicieron fue pedir a 25 jóvenes que limitaran el móvil durante 72 horas y observar con resonancia cómo reaccionaba su cerebro ante imágenes de teléfonos: cambió la actividad en zonas relacionadas con la recompensa. No lo compararon con la cocaína, no midieron el cortisol y, según los cuestionarios, ni el ánimo ni las ganas de usar el móvil cambiaron. Un hallazgo interesante se convirtió en una alarma.
Los resúmenes automáticos de buscadores y asistentes de inteligencia artificial también se equivocan o simplifican. Comprueba los datos de tu fármaco en su prospecto oficial, en CIMA, la web de la Agencia Española de Medicamentos, y coméntalo con tu médico o tu farmacéutica.
Sobre las traducciones
Solo traducimos íntegramente los textos cuya licencia lo permite, citando siempre la fuente. Del resto ofrecemos resúmenes propios, como los de esta página. Si quieres leer un original, en Recursos encontrarás los enlaces.
Revisado el 3 de octubre de 2026 · Resúmenes elaborados a partir de los artículos y de su cobertura en Pharmaceutical Journal, King's College London, The Mental Elf, Psychiatry at the Margins y PsyPost
Palabras clave
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Los términos que vas a encontrar en la consulta, en los prospectos y en los artículos, explicados en pocas líneas.
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Directorio comentado
Recursos
Guías, materiales oficiales, artículos y comunidades. Cada recurso tiene su ficha: quién lo hace, para quién es, en qué idioma está y qué conviene saber antes de abrirlo.
Idioma
Pensado para
Enlaces comprobados el 2 de octubre de 2026. Incluir un recurso no significa respaldar todo su contenido.
Vídeos, entrevistas y libros
Voces y lecturas
Quién es quién en la investigación sobre la retirada, las corrientes de pensamiento que hay detrás, vídeos y entrevistas en español y en inglés, y libros para profundizar.
«La falta de reconocimiento de la existencia de los síntomas de abstinencia genera un gran sufrimiento en los pacientes.»
Quién es quién
Las voces que más se citan en este campo, agrupadas según desde dónde hablan. No todas piensan igual: hay quien defiende reducir despacio desde dentro de la psiquiatría y quien la critica desde fuera.
Investigación y clínica
Quienes estudian la retirada, escriben las guías o la acompañan desde la consulta.
MHMark Horowitz
Psiquiatra e investigador. Tras más de diez años con antidepresivos vivió una retirada muy difícil, lo que le llevó a investigar el tema. Coautor de las Maudsley Deprescribing Guidelines. Trabajó en la sanidad pública británica y en 2026 figura como profesor asociado en la Universidad de Adelaida (Australia).
Farmacéutico y profesor de Psicofarmacología en el King's College de Londres. Dirige el manual Maudsley de prescripción y es coautor de las guías de deprescripción.
Psiquiatra y profesora en el University College de Londres, cofundadora de la Critical Psychiatry Network. Estudia cómo actúan los psicofármacos y cómo dejarlos.
Psicólogo clínico e investigador en Zúrich (Suiza), profesor en la Universidad de Ciencias Aplicadas Kalaidos. Estudia los sesgos de la investigación sobre antidepresivos y ha dirigido un estudio que siguió a pacientes mientras reducían.
Profesora de Psicofarmacología Clínica en la Universidad de Newcastle (1929–2019). Dirigió una clínica de retirada de benzodiacepinas y escribió el manual que lleva su nombre.
Psicólogo clínico danés, doctor en Psiquiatría. Dirige desde hace una década una consulta de reducción en Copenhague. Autor de Crossing Zero (2025), sobre cómo dejar los psicofármacos y cómo seguir bien después.
Psiquiatra italiano, profesor en las universidades de Bolonia y Búfalo (Estados Unidos). Sus revisiones sobre la retirada de los ISRS sirvieron de base a una clasificación de 2015 que distingue síntomas nuevos, rebote y trastornos persistentes tras la retirada. Autor de Discontinuing Antidepressant Medications (2021).
Médica e investigadora en la Universidad de Florencia (Italia). Desarrolló una entrevista clínica para diferenciar la retirada de una recaída. En un estudio de 2024 con 75 personas con síndrome de retirada y algún diagnóstico psiquiátrico, en el 77 % ese diagnóstico no se confirmaba.
Antropólogo social y psicoterapeuta, profesor en la Universidad de Roehampton (Londres). Con John Read publicó en 2019 una revisión según la cual las guías subestimaban la frecuencia, la intensidad y la duración de la retirada de antidepresivos. Sus cifras, más altas que las de otros metaanálisis, siguen en debate.
Psicólogo clínico y profesor en la Universidad de East London. Ha estudiado con encuestas a miles de personas cómo viven los antidepresivos y su retirada, y la relación entre trauma y psicosis.
Psiquiatra irlandés, cofundador de RxISK.org, una web donde los pacientes notifican efectos adversos. Lleva décadas documentando efectos poco reconocidos de los antidepresivos, como la disfunción sexual que persiste tras dejarlos (PSSD).
Psiquiatra estadounidense y antiguo médico evaluador de la FDA, la agencia de medicamentos de su país; también trabajó en seguridad de fármacos en la industria. Dirige TaperClinic, una clínica privada en línea dedicada a la retirada de psicofármacos, y divulga como «Dr. Josef» en YouTube y en redes. Es muy crítico con la forma en que se ha explicado la salud mental como un asunto solo químico.
Psicóloga clínica independiente en Inglaterra, formada en el King's College de Londres, especializada en trauma, autismo y formas alternativas de aprender. Su manual Psychology of Mental Health (Oxford University Press, 2024) presenta la salud mental desde una mirada no patologizante y explica alternativas al diagnóstico. Escribe en su Substack Think Again sobre infancia, escuela y salud mental, y cuestiona tanto el exceso de etiquetas como algunos relatos sin base científica.
Investigador neerlandés con experiencia propia de retirada, vinculado al User Research Center de Maastricht. Con el psiquiatra Jim van Os desarrolló las tapering strips, rollos de bolsitas diarias con dosis que bajan poco a poco. De 895 personas que las usaron para dejar su antidepresivo, el 71 % lo consiguió.
Psiquiatra en Míchigan (Estados Unidos). Desde 2020 acompaña en su consulta, True You Psychiatry, reducciones hiperbólicas al ritmo del paciente. Asesora al Psychotropic Deprescribing Council.
Médica de familia y profesora en la Universidad de Columbia Británica (Canadá). Investiga cómo reducir los daños de la medicación en personas mayores, incluida la deprescripción, y lo divulga en TikTok (@drritamc).
Investigador en la Universidad de Columbia Británica (Canadá). Desarrolla y evalúa estrategias para retirar medicamentos que ya no convienen; dirigió la guía canadiense sobre estatinas en mayores.
Psiquiatra en Cleveland (Estados Unidos) y autor del boletín Psychiatry at the Margins. Mantiene una postura intermedia: reconoce la retirada y, a la vez, discute algunas tesis de la psiquiatría crítica.
Psiquiatra en el Hospital de Día Carlos III (Hospital Universitario La Paz, Madrid). Lleva años alertando del aumento de la prescripción de antidepresivos y defiende una deprescripción gradual acompañada de apoyo psicológico.
Psiquiatra e investigador en Barcelona. Coautor del metaanálisis de 2024 en The Lancet Psychiatry que estimó que una de cada seis o siete personas tiene síntomas atribuibles al fármaco al dejar un antidepresivo, una cifra más baja que la de otras revisiones.
Personas que dejaron su medicación y hoy acompañan a otras o cuentan lo aprendido.
AFAdele Framer
Fundó en 2011 el foro SurvivingAntidepressants.org y ha publicado en revistas científicas lo aprendido en él. En 2023 creó el Psychotropic Deprescribing Council, que forma a profesionales en deprescripción.
Escritora estadounidense, fundadora de Inner Compass Initiative. En Unshrunk (2025) narra su experiencia con el tratamiento psiquiátrico y su retirada.
Trabajadora social y veterana del ejército estadounidense. Tras su paso por Irak pasó trece años con más de cuarenta medicamentos y vivió una retirada con acatisia; su historia aparece en el documental Medicating Normal. Hoy acompaña, sin ser médica, a personas que reducen, coordina grupos de apoyo y habla de consentimiento informado y de calmar el sistema nervioso.
Escritor y terapeuta con experiencia propia de diagnóstico psiquiátrico. Autor de la guía de reducción del daño para dejar los psicofármacos publicada por The Icarus Project y Freedom Center, traducida al español.
Detrás de cada nombre hay una manera de entender los psicofármacos y su retirada. Conocerlas ayuda a leer cada fuente sabiendo desde dónde habla, y a no tomar una opinión por un consenso.
Reducir en curvaHorowitz, Taylor, Sørensen
Como el efecto de estos fármacos no crece en línea recta con la dosis, hay que reducir con pasos proporcionales, cada vez más pequeños en miligramos. Lo recogen el colegio británico de psiquiatras y el manual Maudsley. Lo que aún se discute es el ritmo concreto. Cómo se reduce
Consenso
El modelo centrado en el fármacoMoncrieff
Propone ver los psicofármacos no como correctores de un desequilibrio, sino como sustancias que cambian el estado mental de forma general, por ejemplo atenuando las emociones, y valorar con cada persona si ese efecto le ayuda. Otros psiquiatras, como Awais Aftab, han discutido este planteamiento, y ambos lo han debatido públicamente en 2026.
En debate
Una evidencia más frágil de lo que pareceHengartner, Moncrieff, Plöderl, Kirsch
Analizan cómo el diseño de los ensayos, los conflictos de interés y la confusión entre retirada y recaída pueden inflar los beneficios de los antidepresivos y ocultar parte de sus daños. En 2025 reanalizaron, por ejemplo, el gran estudio estadounidense STAR*D. En el otro lado, la amplia revisión de Cipriani y colaboradores (Lancet, 2018) concluyó que todos los antidepresivos estudiados superaban al placebo en la depresión mayor, aunque con efectos modestos.
En debate
Lo que saben los pacientesFramer, Delano, Peacock, comunidades de apoyo
Miles de relatos en foros como SurvivingAntidepressants.org describieron la retirada prolongada años antes de que la estudiara la investigación. Parte de ese conocimiento se ha publicado ya en revistas científicas, en artículos firmados junto a investigadores como Hengartner y Sørensen.
Experiencia
Reducir al ritmo de la persona, con apoyoSørensen, Giordano
El ritmo lo marca cómo responde cada persona, no un calendario fijo. Al dejar el fármaco pueden aflorar emociones que estaban atenuadas, así que proponen acompañar la reducción con terapia y con un plan para seguir bien después.
Experiencia
La mirada clínica mayoritariaHenssler, Kalfas, Goldberg
Muchos psiquiatras reconocen la retirada, pero creen que suele ser leve y breve, y advierten de que deprescribir no debe significar dejar sin tratamiento a quien lo necesita. Para Joseph Goldberg, deprescribir es retirar lo que no funciona y ofrecer alternativas con respaldo científico.
En debate
En Tu escalera intentamos recoger todas estas miradas y señalar, en cada caso, cuánto respaldo tiene cada afirmación. Casi todas estas personas publican en boletines y blogs: los encontrarás en Recursos. Las corrientes psicológicas sobre el trauma, el cuerpo y el sentido están en Más allá de la pastilla.
Vídeos
Entrevistas y charlas en YouTube, ordenadas por idioma. Hemos priorizado las que hablan de cómo reducir con seguridad y las de fuentes con trayectoria en el tema.
Cómo ver en español un vídeo en inglés
En el vídeo, pulsa el icono de la rueda (Configuración). Si aparece Pista de audio, elige «Español»: es un doblaje automático. Si no, ve a Subtítulos, elige «Inglés» y después Traducir automáticamente → Español.
El doblaje y la traducción automáticos pueden equivocarse, sobre todo con nombres de medicamentos y cifras de dosis. Ante cualquier número, compruébalo con tu médico.
Información de cada vídeo consultada en YouTube el 3 de octubre de 2026. Incluir un vídeo no significa respaldar todo su contenido.
Entrevistas y artículos
Libros desde la experiencia
Leer a otras personas que han pasado por algo parecido ayuda a sentirse menos sola y a poner palabras a lo que se vive. Son relatos, no guías médicas.
Libros de investigación y divulgación
Revisado el 3 de octubre de 2026
Herramientas
Formas líquidas y fórmulas magistrales
Para reducir en pasos cada vez más pequeños hacen falta dosis que los comprimidos no permiten. Aquí explicamos por qué ayudan las formas líquidas, cómo se usa una jeringa oral y cómo pedir una fórmula magistral en la farmacia.
Por qué ayuda el formato líquido
La reducción proporcional pide bajar cada vez un porcentaje de la dosis que tomas, así que los pasos se hacen muy pequeños al final: a menudo de décimas de miligramo. Con comprimidos de 10, 20 o 50 mg es imposible. Partirlos da pasos irregulares y, en muchos casos, no está permitido. Una solución oral, en cambio, permite medir cualquier cantidad con precisión. Por eso el manual Maudsley y el colegio británico de psiquiatras la recomiendan cuando existe. Consenso
Cómo pasar de miligramos a mililitros
Cada solución indica su concentración, en miligramos por mililitro (mg/ml). Para saber cuánto líquido corresponde a tu dosis, divide:
mililitros = miligramos que quieres tomar ÷ concentración
18 mgla dosis÷4 mg/mlla concentración=4,5 mlen la jeringa
Ejemplo para entender la cuenta: 18 mg de una solución de 4 mg/ml son 4,5 ml. La dosis de cada paso se decide con tu médico.
Por ejemplo, la fluoxetina en solución oral tiene 20 mg en 5 ml, es decir, 4 mg/ml. Para tomar 18 mg: 18 ÷ 4 = 4,5 ml. Para tomar 2 mg: 2 ÷ 4 = 0,5 ml. Con gotas, el prospecto indica cuántos miligramos lleva cada gota. El simulador hace estas cuentas por ti en cada paso.
Cómo usar una jeringa oral
Una jeringa oral es una jeringa sin aguja pensada para medir y tomar medicamentos líquidos. Se pide en la farmacia. Para volúmenes pequeños conviene la de 1 ml, con marcas cada 0,01 ml; para volúmenes mayores, la de 5 ml.
Prepara el frasco. Si es una suspensión, agítala como indique el prospecto. Si el frasco tiene adaptador, encaja la jeringa en él.
Llena la jeringa despacio. Con el frasco boca abajo, tira del émbolo un poco más allá de la marca que necesitas.
Quita las burbujas. Con la punta hacia arriba, da unos golpecitos y empuja el émbolo hasta que el borde quede exactamente en tu marca. Míralo a la altura de los ojos.
Comprueba la dosis. Antes de tomarla, vuelve a mirar los mililitros. Si puedes, apúntalos en tu diario.
Tómala. Vacía la jeringa en la boca, hacia el interior de la mejilla, o en un poco de agua si el prospecto lo indica.
Lava la jeringa con agua tibia, sepárala del émbolo y déjala secar. Usa siempre la misma para ese medicamento.
No uses cucharas de cocina para medir: su volumen varía mucho. Si tienes dudas, pide en la farmacia que te enseñen a medir la primera vez.
Cómo pedir una fórmula magistral
Una fórmula magistral es un medicamento que prepara una farmacia, a partir de una receta, con la dosis exacta que necesitas: por ejemplo, cápsulas de 3 mg o una solución a la concentración que elija tu médico. En España su elaboración está regulada y la hace un farmacéutico. Consenso
Habla con tu médico. Necesitas una receta que indique el principio activo, la dosis por unidad (mg por cápsula o mg por ml), la forma (cápsulas o solución), la cantidad y la pauta.
Busca una farmacia que formule. No todas lo hacen, pero cualquier farmacia puede encargarla a otra que sí. Pregunta en la tuya o en el colegio de farmacéuticos de tu provincia.
Pregunta los detalles: cuánto tarda, cómo se conserva, cuándo caduca, cuánto cuesta y si en tu comunidad autónoma está financiada.
Pide siempre la misma preparación. Si es posible, en la misma farmacia, para que cada lote sea igual.
Cambia de forma en un momento estable. Al pasar de comprimido a líquido o a cápsulas magistrales, algunas personas notan pequeñas diferencias. Hazlo con tu médico y antes de seguir bajando. Experiencia
Qué opciones hay para cada fármaco
Estas son las formas líquidas comercializadas en España para los fármacos del simulador. Si el tuyo no aparece con una, la alternativa es una fórmula magistral. Comprueba siempre la presentación actual en CIMA, porque cambian con el tiempo.
Fármaco
Forma líquida en España
Cómo se mide
Hay fármacos que necesitan un cuidado especial. Los comprimidos y cápsulas de liberación prolongada, como los de venlafaxina, desvenlafaxina o quetiapina prolongada, no se deben partir, triturar ni disolver: para pasos pequeños hace falta una fórmula magistral o una presentación de liberación inmediata, siempre con indicación médica. Consenso
Otras opciones
Comprimidos de menor dosis. Algunos fármacos se venden en varias dosis; combinarlas permite pasos intermedios.
Tiras de reducción. Desarrolladas en los Países Bajos, contienen dosis diarias que bajan poco a poco. Por ahora no se dispensan en España.
Revisado el 4 de octubre de 2026 · Fuentes: Horowitz MA, Taylor DM, The Maudsley Deprescribing Guidelines (2024) · Royal College of Psychiatrists, Stopping antidepressants (2020) · fichas técnicas en CIMA (AEMPS) · Real Decreto 175/2001, normas de correcta elaboración de fórmulas magistrales.
Una mirada interior
Prepararse
Antes de bajar el primer peldaño conviene mirar hacia dentro. Estas siete paradas te ayudan a pensar por qué quieres hacerlo, con qué cuentas y qué harás en los días difíciles. No hay respuestas correctas, y puedes volver cuando quieras.
1Mi porqué
Saber por qué quieres reducir te sostendrá en los días difíciles. No tiene que ser una razón grande ni definitiva.
Las olas llegan, y es más fácil atravesarlas si has decidido antes qué hacer.
Si piensas en hacerte daño, llama al 024; en una emergencia, al 112. Más en Si ya lo dejaste de golpe.
¿Es buen momento?
Si al recorrer estas paradas sientes que tienes un porqué, algo de información, un momento razonablemente estable y alguien a quien acudir, quizá estés lista o listo para hablarlo con tu médico. Si no, también está bien esperar: prepararse ya es parte del camino.
Revisado el 4 de octubre de 2026 · Elaborado a partir de los principios del manual Maudsley de deprescripción (2024) y de la experiencia de comunidades de personas que han reducido su medicación.
Herramientas prácticas
Preparar la consulta
Muchas veces será la persona que toma el fármaco quien tenga que llevar a la consulta lo que se sabe hoy sobre cómo reducirlo. Aquí tienes por qué, preguntas concretas, frases para sostener tu postura y una hoja con fuentes para entregar a tu médico.
Muchas veces somos los pacientes quienes tenemos que llevar esta información a la consulta.— Patricia
Por qué te puede tocar llevar la información
No se trata de que tu médico lo haga mal a propósito. La manera de entender la retirada ha cambiado hace muy poco, y muchos profesionales se formaron antes de ese cambio.
Hasta 2019, las guías decían otra cosa. La guía británica NICE afirmaba desde 2009 que los síntomas de retirada de los antidepresivos solían ser leves y pasaban en una semana. En septiembre de 2019, tras una petición del colegio británico de psiquiatras, la corrigió para reconocer que pueden ser graves y durar meses. Consenso
La reducción proporcional es reciente. Horowitz y Taylor la describieron en 2019, y el primer manual dedicado a la deprescripción de psicofármacos, el de Maudsley, se publicó en 2024. Es lógico que todavía no forme parte de la formación habitual.
Los fármacos se estudiaron durante semanas y se toman durante años. Un análisis de ensayos de antidepresivos encontró que duraban una mediana de ocho semanas, mientras que en Estados Unidos la mediana de uso real ronda los cinco años; casi ningún ensayo vigilaba los síntomas de retirada. Es un estudio todavía no revisado por pares, pero coincide con lo que señalan otras revisiones. En debate
Retirada y recaída se han confundido en los estudios. Buena parte de la evidencia a favor de mantener los antidepresivos procede de ensayos en los que se retiraban de golpe, así que es difícil saber cuántas «recaídas» eran en realidad síntomas de retirada. En debate
Por eso ayuda llegar con preguntas concretas y con fuentes que tu médico pueda consultar. Ser firme y estar bien documentada no es desconfiar: es participar en la decisión, que es lo que piden las propias guías.
Preguntas para llevar
Elige las que te sirvan, cópialas y llévalas apuntadas.
Preguntas para tu médico
1. ¿Sigo necesitando este medicamento? ¿Qué ventajas y qué riesgos tiene seguir y tiene dejarlo?
2. ¿Es buen momento para empezar a reducir, teniendo en cuenta cómo estoy ahora?
3. ¿Podemos empezar con una reducción de prueba pequeña?
4. ¿Podemos reducir de forma proporcional, con pasos más pequeños al final?
5. ¿Existe este fármaco en solución oral o en gotas? Si no, ¿podría recetarme una fórmula magistral?
6. ¿Qué síntomas de retirada son esperables con este fármaco y cuáles deberían hacerme consultar?
7. Si aparecen síntomas, ¿mantenemos la dosis o volvemos a la anterior?
8. ¿Cómo distinguiremos una retirada de una recaída?
9. ¿Cada cuánto nos veremos o hablaremos durante el proceso?
10. ¿Qué apoyo psicológico o de otro tipo puedo tener mientras reduzco?
11. Si tomo una benzodiacepina: ¿conviene cambiar a diazepam o reducir la que tomo?
Preguntas más concretas, si ya te has informado
Muchas personas llegan a la consulta habiendo leído más sobre la retirada que la propia persona que les receta. Estas preguntas citan lo que dicen las guías, dejan claro qué método propones y te ayudan a participar en la decisión de igual a igual.
Preguntas concretas
1. El manual Maudsley y el colegio británico de psiquiatras proponen reducir en pasos proporcionales: un porcentaje de la dosis que tomo en cada momento, por ejemplo un 5–10 %, cada dos a cuatro semanas. ¿Podemos seguir ese método en lugar de bajar siempre la misma cantidad de miligramos?
2. Como los últimos miligramos son los que más efecto tienen, ¿podemos planificar desde ahora pasos más pequeños al final, por debajo de la dosis del comprimido más pequeño?
3. ¿Me puede recetar la solución oral, las gotas o una fórmula magistral para poder hacer esos pasos?
4. Si aparecen síntomas en los días o semanas siguientes a una bajada, ¿valoraremos primero si son de retirada antes de hablar de recaída o de añadir otro fármaco?
5. Si nota que no estamos de acuerdo en el ritmo, ¿en qué guía o estudio se basa su propuesta? Me gustaría leerlo.
6. ¿Podemos anotar en mi historia clínica el plan que acordemos y que he tenido síntomas de retirada en el pasado?
7. Si usted no tiene experiencia con este tipo de reducción, ¿podría derivarme a alguien que la tenga?
8. ¿Conoce el manual Maudsley de deprescripción (Horowitz y Taylor, 2024) o su artículo de 2019 en Lancet Psychiatry sobre la reducción hiperbólica? Puedo dejarle las referencias.
9. Si vamos a usar una fórmula magistral, ¿podemos elegir una concentración pensada para los pasos finales, por ejemplo 1 mg/ml, para medir bien las dosis más pequeñas?
10. ¿Podemos acordar desde el principio que, si un paso no lo tolero, volveremos a la dosis anterior y esperaremos a estabilizarme antes de seguir?
11. Con fármacos de vida larga, como la fluoxetina, el manual Maudsley describe también espaciar las tomas. ¿Le parece una opción en mi caso, o prefiere reducir la dosis diaria?
12. Llevo un diario de síntomas y dosis. ¿Podemos revisarlo juntos en cada consulta para decidir el siguiente paso?
13. Entre consulta y consulta, ¿cómo puedo contactar con usted si aparecen síntomas fuertes?
14. Quiero que conste que mi decisión es informada: conozco los riesgos de seguir con el fármaco y los de reducirlo.
15. Mientras reduzco, ¿podría derivarme a psicología o indicarme algún grupo de apoyo?
Frases para sostener tu postura
En la consulta es fácil quedarse en blanco o ceder por prisa. Llevar algunas frases preparadas ayuda a mantener la calma y a seguir participando en la decisión.
«Entiendo su preocupación. Me gustaría que lo planificáramos juntos, a un ritmo que yo pueda sostener.»
«Prefiero ir más despacio, aunque tarde más. Las guías recientes hablan de meses, no de semanas.»
«En otras retiradas tuve síntomas que se interpretaron como recaídas. Esta vez me gustaría que valoráramos primero la retirada.»
«Le he traído una hoja con las fuentes. ¿Podría leerla y lo hablamos en la próxima cita?»
«Necesito pensarlo. ¿Podemos mantener la dosis actual hasta la siguiente consulta?»
Si no hay acuerdo
Puedes pedir una segunda opinión o un cambio de profesional, y en tu comunidad autónoma hay un servicio de atención a pacientes donde orientarte. Lo que no conviene es hacerlo por tu cuenta sin ningún seguimiento, sobre todo con benzodiacepinas, antipsicóticos o litio.
Una hoja para tu médico
Un resumen breve, con las referencias, que puedes copiar, imprimir y entregar. Está escrito para profesionales.
Resumen para profesionales
Reducción de psicofármacos: resumen de la evidencia reciente
1. Los síntomas de retirada de los antidepresivos pueden ser graves y prolongados en una parte de los pacientes. La guía NICE lo reconoce desde 2019, a petición del Royal College of Psychiatrists.
2. La relación entre dosis y ocupación del transportador de serotonina es hiperbólica: reducciones lineales producen descensos de efecto cada vez mayores al final. Se propone reducir en porcentajes de la dosis más reciente (p. ej., 5–10 % cada 2–4 semanas), con dosis finales muy bajas antes de suspender, a menudo por debajo de 1 mg.
3. El ritmo se ajusta a la tolerancia: si aparecen síntomas, se mantiene la dosis o se vuelve a la última tolerada. Para dosis pequeñas se usan formas líquidas o fórmulas magistrales.
4. Los síntomas de retirada pueden confundirse con recaída. Su aparición en días o semanas tras una bajada y su mejoría al restablecer la dosis orientan hacia retirada.
5. Benzodiacepinas: reducción gradual del 5–10 % de la dosis cada 2–4 semanas, o cada 6–8 semanas si hay mayor dependencia, evitando bajadas de más del 25 % cada 2 semanas (CADIME, 2026); nunca suspensión brusca. Puede valorarse el paso previo a diazepam.
6. Antipsicóticos: reducciones del 25 % de la dosis más reciente cada 3–6 meses, o del 5–10 % mensual, con plan de prevención de recaídas.
7. Un metaanálisis de 76 ensayos (Zaccoletti et al., Lancet Psychiatry, 2025) encontró que la reducción lenta (más de 4 semanas) con apoyo psicológico previene las recaídas tanto como mantener el antidepresivo, y más que la retirada brusca o rápida.
Referencias
- Horowitz MA, Taylor D. Tapering of SSRI treatment to mitigate withdrawal symptoms. Lancet Psychiatry. 2019;6(6):538-546.
- Horowitz MA, Taylor DM. The Maudsley Deprescribing Guidelines. Wiley-Blackwell; 2024.
- Taylor DM, Barnes TRE, Young AH. The Maudsley Prescribing Guidelines in Psychiatry. 14.ª ed. Wiley-Blackwell; 2021.
- NICE. Depression in adults: treatment and management (NG222). 2022.
- Royal College of Psychiatrists. Stopping antidepressants. 2020.
- Davies J, Read J. Addictive Behaviors. 2019;97:111-121.
- Horowitz MA, Jauhar S, Natesan S, Murray RM, Taylor D. Schizophrenia Bulletin. 2021;47(4):1116-1129.
- Ashton CH. Las benzodiacepinas: cómo actúan y cómo retirarlas (Manual Ashton). 2002.
- Zaccoletti D, et al. Comparison of antidepressant deprescribing strategies in individuals with clinically remitted depression. Lancet Psychiatry. 2026;13:24-36.
- CADIME. Deprescripción de benzodiazepinas. Escuela Andaluza de Salud Pública; 2026.
Un diario de síntomas
Dedicar unos minutos al día a apuntar cómo estás te ayuda a ver la tendencia y a distinguir mejor entre síntomas de retirada, efectos secundarios y el malestar de fondo. Puedes copiar esta plantilla en un cuaderno, en el móvil o en un documento.
Plantilla de diario
Fecha:
Fármaco y dosis de hoy:
¿He cambiado la dosis? ¿Cuándo?:
Síntomas físicos (intensidad de 0 a 10):
Síntomas emocionales (intensidad de 0 a 10):
Sueño (horas y cómo he descansado):
Qué me ha ayudado hoy:
Cambios o acontecimientos importantes:
Para comentar en la consulta:
Si prefieres una app, TaperMate permite registrar el plan, las dosis y los síntomas. Está solo en inglés y es gratuita con funciones de pago.
Cómo conseguir dosis pequeñas en España
Soluciones orales y gotas
Algunos antidepresivos se venden en forma líquida; por ejemplo, la fluoxetina en solución oral (20 mg/5 ml) o el escitalopram en gotas (20 mg/ml). Con una jeringa dosificadora se miden cantidades muy pequeñas. Comprueba qué presentaciones existen en CIMA y pide en la farmacia que te enseñen a medirlas. Lo explicamos paso a paso en Formas líquidas y fórmulas magistrales.
Fórmulas magistrales
Con receta, una farmacia puede preparar cápsulas o soluciones con la dosis exacta que necesitas. No todas las farmacias las elaboran: pregunta en la tuya y consulta el precio.
Partir comprimidos
Solo si el prospecto lo permite. Los comprimidos de liberación prolongada y muchas cápsulas no deben partirse ni triturarse. Ante la duda, pregunta en la farmacia.
Tiras de reducción
Se desarrollaron en los Países Bajos y contienen dosis diarias que bajan muy poco a poco. Pregunta a tu médico si es posible acceder a ellas desde España.
Mientras reduces
Consejos que repiten profesionales y personas que han pasado por el proceso. Experiencia
Cambia una sola cosa cada vez: un fármaco y un paso cada vez, para saber qué provoca cada síntoma.
Elige el momento si puedes: mejor no empezar en plena mudanza, oposición o crisis familiar.
Cuida el sueño y las rutinas: horarios regulares, luz natural, movimiento suave y comidas a sus horas.
Consulta antes de añadir otro medicamento o suplemento. El alcohol y el exceso de cafeína pueden empeorar el sueño y la ansiedad.
Busca compañía: una persona de confianza que sepa lo que estás haciendo, terapia o un grupo de apoyo.
Revisado el 3 de octubre de 2026 · Fuentes: NICE, enmienda de septiembre de 2019 a la guía de depresión y guía NG222 (2022) · Royal College of Psychiatrists, declaración de mayo de 2019 · Horowitz y Taylor, Lancet Psychiatry (2019) · Horowitz y Taylor, The Maudsley Deprescribing Guidelines (2024) · Ward, Haslam y Prasad, medRxiv (2025, preimpresión) · Hengartner, Therapeutic Advances in Psychopharmacology (2020).
Día a día
Cuidarse mientras reduces
Dormir, moverse, calmar el estrés, comer y apoyarse en otras personas no sustituyen a una reducción lenta, pero pueden hacer que el camino sea más llevadero. Aquí tienes lo que se sabe de cada cosa y algunas ideas prácticas.
De uno en uno y sin exigirte de más
No hace falta cambiarlo todo a la vez. Elige una o dos cosas que te parezcan posibles y deja el resto para más adelante. En una ola de síntomas, lo que cuenta es lo pequeño: una rutina, un paseo corto, una conversación. Experiencia
Un sistema nervioso en calma
Una parte del sistema nervioso funciona sin que lo decidamos. Una de sus ramas, la simpática, nos prepara para reaccionar: acelera el corazón, tensa los músculos, agudiza los sentidos. La otra, la parasimpática, nos permite descansar, digerir y recuperarnos. Estar en calma no es no sentir nada, sino poder volver al descanso después de cada sobresalto.
Cuando se toma un psicofármaco durante mucho tiempo, el sistema nervioso se adapta a él. Al reducirlo, puede pasar una temporada más reactivo de lo normal: más sensible al ruido, a la luz o al estrés. Heather Ashton lo describió en las benzodiacepinas como una hiperexcitabilidad que se corrige a medida que el cuerpo se readapta. Consenso
¿Y la teoría polivagal?
Quizá hayas leído sobre ella y sobre los «estados vagales». A muchas personas y terapeutas les resulta un lenguaje útil, pero sus explicaciones biológicas están en discusión: en 2026, 39 especialistas en fisiología del nervio vago, encabezados por Paul Grossman, concluyeron que sus principios básicos no se sostienen con lo que hoy se sabe, y su autor, Stephen Porges, respondió que la crítica no refleja bien su teoría. Por eso aquí usamos un lenguaje más sencillo. En debate
Cómo saber si tu sistema nervioso está en calma
No hay una prueba que lo mida en casa, pero sí señales que puedes aprender a reconocer. Anotarlas unos días en el diario de síntomas de Preparar la consulta ayuda a ver patrones y a comentarlos con tu médico. Experiencia
Señales de alerta
Sueño ligero, despertares de madrugada o sobresaltos al dormirte.
Respiración alta y rápida, o la sensación de no llenar los pulmones.
Mandíbula, hombros o estómago tensos sin motivo claro.
Molestia exagerada ante ruidos, luces o multitudes.
Pensamientos acelerados, irritabilidad o ganas de huir.
Señales de calma
Respiración más baja y pausada sin proponértelo.
Poder concentrarte un rato en una lectura o una tarea.
Hambre y digestión más regulares.
Disfrutar de algo pequeño: un paseo, una conversación, la luz de la tarde.
Algunas noches de sueño seguido.
Estas señales orientan, no diagnostican. Si algo te preocupa o te asusta, coméntalo con tu médico.
Las emociones como invitadas
La maestra zen Cheri Huber propone, en The Depression Book, una imagen que ayuda en los días de ola: tratar las emociones como invitados en casa. Si les damos la mejor habitación, no querrán irse nunca; si intentamos echarlas, encuentran otra forma de entrar, y una emoción rechazada se hace más fuerte. Lo que propone es buscar un punto intermedio: que se sientan acogidas, sabiendo que no se quedarán para siempre. Experiencia
Huber escribe desde una mirada espiritual, que no todo el mundo comparte. La incluimos por la utilidad de la imagen, no como evidencia.
Cuando necesitas aislarte
Durante la retirada, el sistema nervioso puede volverse muy sensible: el ruido, la luz intensa, las conversaciones o los mensajes del móvil pueden sentirse como una invasión. Heather Ashton describió esta hipersensibilidad a los estímulos entre los síntomas de la retirada de benzodiacepinas, y muchas personas la cuentan también con los antidepresivos. Consenso
Retirarse a un sitio tranquilo es entonces una forma comprensible de proteger el cuerpo, no un fracaso. El riesgo es que el refugio se convierta en aislamiento. Ayuda mantener un hilo de contacto que no exija mucho: un mensaje corto a una persona de confianza, un paseo con alguien sin necesidad de hablar o un grupo al que volver cuando haya fuerzas. Bajar los estímulos y no cortar del todo los vínculos pueden ir juntos. Experiencia
Antes de empezar: un momento suficientemente estable
Conviene empezar a reducir en una etapa relativamente tranquila, no en mitad de una mudanza, un duelo o una crisis, y con apoyos a mano. Consenso
Suficientemente estable no quiere decir perfecto. Ashton observó que muchas personas ya tenían síntomas mientras seguían tomando la benzodiacepina, por la tolerancia al fármaco, así que esperar a sentirse del todo bien puede alargar la espera sin fin. Cuándo empezar se decide con tu médico.
Día a día
Dormir
Consenso
Qué se sabe
Para el insomnio que dura meses, la primera opción que recomiendan las guías europeas es la terapia cognitivo-conductual para el insomnio, antes que los somníferos. Suele combinarse con la reducción gradual de benzodiacepinas y fármacos Z: en un ensayo con mayores de 55 años que unía ambas cosas (Fung et al., JAMA Internal Medicine, 2024), entre el 59 y el 73 % ya no los tomaba seis meses después.
En la práctica
Mantén horarios parecidos todos los días, usa la cama solo para dormir, busca luz natural por la mañana y, si no te duermes, levántate un rato y vuelve cuando tengas sueño. Pregunta en tu centro de salud si ofrecen esta terapia o algún taller de sueño.
Durante una retirada
El insomnio es uno de los síntomas más frecuentes, sobre todo al bajar benzodiacepinas, y suele ser pasajero. No añadas otro somnífero ni un remedio nuevo sin hablarlo antes con tu médico o tu farmacéutica.
Moverse
Consenso
Qué se sabe
Una revisión de 218 ensayos con más de 14.000 personas (Noetel et al., BMJ, 2024) encontró que caminar o correr, el yoga y el trabajo de fuerza reducen los síntomas de depresión de forma moderada. Los estudios tienen limitaciones, pero la guía británica NICE ya incluye el ejercicio en grupo entre los tratamientos de la depresión leve.
En la práctica
Sirve lo que puedas mantener: caminar a diario, nadar, bailar, un grupo de yoga o de paseo. Hacerlo con otras personas suma el efecto del contacto social.
Durante una retirada
En las olas de síntomas, muchas personas notan que el esfuerzo intenso las agota. Puede ser mejor bajar la intensidad que dejarlo del todo. Experiencia
Calmar el estrés
Consenso
Qué se sabe
La terapia cognitiva basada en mindfulness ayuda a prevenir recaídas de depresión. En el ensayo PREVENT (The Lancet, 2015), con 424 personas, quienes hicieron esta terapia y recibieron apoyo para dejar el antidepresivo recayeron en una proporción parecida a quienes lo mantuvieron: un 44 % frente a un 47 % en dos años.
En la práctica
Prácticas cortas y sencillas: respirar despacio, notar los pies en el suelo, un paseo atento. En esta web tienes un ejercicio de respiración en el botón Respirar.
Durante una retirada
A algunas personas, las meditaciones largas o en silencio les aumentan la ansiedad. Si te pasa, prueba con prácticas breves, con los ojos abiertos o en movimiento. Experiencia
Respirar despacio
Consenso
Qué se sabe
Respirar más despacio de lo habitual, por debajo de unas diez respiraciones por minuto, ayuda al cuerpo a frenar: el pulso se calma, aumenta la variabilidad de la frecuencia cardiaca (una señal de que el sistema nervioso se adapta bien) y muchas personas notan más calma (Zaccaro et al., Frontiers in Human Neuroscience, 2018). Un metaanálisis de ensayos clínicos encontró que las prácticas de respiración reducen el estrés, la ansiedad y la depresión con un efecto entre pequeño y moderado; sus autores piden prudencia porque muchos estudios tienen limitaciones (Fincham et al., Scientific Reports, 2023). Es una herramienta sencilla, gratuita y siempre a mano, aunque no a todo el mundo le sirve igual.
Qué ritmo elegir
En debate Ningún ritmo ha demostrado ser claramente mejor que los demás. Lo que más se repite en los estudios es que importa ir despacio y practicar unos minutos al día, más que los números exactos. En un ensayo con 400 personas, respirar a unas cinco respiraciones y media por minuto no funcionó mejor que hacerlo de forma consciente a un ritmo normal, y los dos grupos mejoraron: quizá lo que más ayuda es dedicar unos minutos a respirar con atención (Fincham et al., Scientific Reports, 2023). En otro, con 100 personas durante doce semanas, alargar la espiración no añadió beneficio a la respiración lenta (Birdee et al., Complementary Therapies in Medicine, 2023). En un ensayo de la Universidad de Stanford con 108 personas, el suspiro cíclico mejoró el estado de ánimo algo más que la meditación, pero participaron sobre todo estudiantes jóvenes y no hubo un grupo sin ninguna práctica (Balban et al., Cell Reports Medicine, 2023).
Los ritmos del botón Respirar
Con pausa (5-3-7): tomas aire en cinco segundos, lo mantienes tres y lo sueltas en siete. Es el ritmo que aparece al abrir el ejercicio.
Coherente (5-5): cinco segundos para tomar aire y cinco para soltarlo, sin retener; unas seis respiraciones por minuto. Es el ritmo lento más estudiado y el más cómodo si retener el aire te agobia.
4-7-8: lo difundió el médico estadounidense Andrew Weil, a partir del yoga, para relajarse y conciliar el sueño. Hay muy pocos estudios, y pequeños (por ejemplo, Vierra et al., 2022, con jóvenes que habían dormido poco). La pausa es larga y no a todo el mundo le sienta bien.
Caja (4-4-4-4): tomar aire, mantenerlo, soltarlo y esperar sin aire, cuatro segundos cada paso. Es muy conocido, aunque no tiene más respaldo que los demás.
Suspiro cíclico: dos tomas de aire por la nariz, una larga y otra corta para llenar del todo los pulmones, y una salida lenta por la boca. Es el que mejor resultado dio en el ensayo de Stanford.
Durante una retirada
A algunas personas, retener el aire o fijarse en la respiración les aumenta la ansiedad o les da sensación de ahogo. Si te pasa, elige el ritmo coherente, que no tiene pausas, mantén los ojos abiertos o déjalo y vuelve a respirar a tu manera. No respires muy hondo ni muy deprisa, porque marea. Si tienes una enfermedad del corazón o de los pulmones, consulta antes de hacer pausas largas. Experiencia
Comer y beber
En debate
Qué se sabe
Ninguna dieta se ha estudiado para la retirada de psicofármacos. Para la depresión, la más estudiada es la mediterránea, y los resultados no coinciden: algunos ensayos pequeños, como el SMILES (2017), sugieren que mejora los síntomas; un metaanálisis de 2025 con cinco ensayos y unas 1.500 personas encontró una mejoría moderada, con evidencia de calidad baja, y otro del mismo año, centrado en la depresión mayor, no encontró un efecto claro. La etiqueta «antiinflamatoria» se apoya sobre todo en estudios de observación.
Con seguridad
El alcohol empeora el ánimo y el sueño, y con las benzodiacepinas aumenta la sedación. La hierba de San Juan (hipérico) y los suplementos de triptófano interactúan con los antidepresivos y pueden causar un síndrome serotoninérgico. Antes de tomar cualquier suplemento o planta, pregunta en la farmacia. Consenso
Durante una retirada
Comer a horas regulares ayuda a ordenar el día. Muchas personas notan que el café les aumenta la ansiedad o el insomnio en las olas de síntomas. Experiencia
Psiquiatría metabólica y dieta cetogénica
En debate
Qué se sabe
Un campo nuevo, la psiquiatría metabólica, estudia la relación entre el metabolismo y la salud mental. Su línea más conocida es la dieta cetogénica, muy baja en hidratos de carbono, que se usa desde hace un siglo en algunas epilepsias. En un estudio piloto de Stanford de 2024, 21 personas con trastorno bipolar o esquizofrenia y problemas metabólicos siguieron la dieta durante cuatro meses junto a su medicación: mejoraron sus marcadores metabólicos y sus síntomas se redujeron un 31 % de media. Hay resultados parecidos en estudios piloto de Edimburgo (2025) y de la Universidad Estatal de Ohio, en estudiantes con depresión.
A tener en cuenta
Son estudios pequeños, sin grupo de comparación y de pocos meses, y buena parte está financiada por la misma fundación que impulsa este enfoque, el Baszucki Group, que también sostiene el canal divulgativo Metabolic Mind. Una dieta cetogénica puede cambiar los niveles de algunos fármacos, como el litio o ciertos antiepilépticos, y requiere seguimiento médico. Y conviene no empezarla a la vez que se reduce un psicofármaco: cambiar muchas cosas a la vez hace difícil saber qué está pasando.
Los fármacos también afectan al metabolismo
Consenso
Qué se sabe
Muchos antipsicóticos aumentan el apetito, el peso, el azúcar en sangre y el colesterol. El riesgo es mayor con la clozapina y la olanzapina, intermedio con la quetiapina o la risperidona, y menor con el aripiprazol, según un gran análisis publicado en The Lancet Psychiatry en 2020. Una parte se explica porque bloquean receptores de histamina y serotonina que regulan el hambre; otros mecanismos, como su efecto directo sobre el páncreas o las mitocondrias, se están investigando. Con los antidepresivos el efecto es menor y depende del fármaco: la paroxetina, por ejemplo, se asocia a más aumento de peso a largo plazo. En debate
En la práctica
Si tomas un antipsicótico, las guías recomiendan controlar de forma periódica el peso, el perímetro de la cintura, la tensión, la glucosa y el colesterol. Pídelo si no te lo hacen. Moverse y comer con regularidad ayudan, y si el aumento de peso te preocupa, es un motivo legítimo para hablar con tu médico de tu tratamiento.
Naturaleza y desconexión
En debate
Qué se sabe
Pasar tiempo en espacios verdes se asocia a menos estrés en muchos estudios, sobre todo de observación. En uno de los más citados, publicado en PLoS ONE en 2012 por Ruth Ann Atchley, David Strayer y Paul Atchley, un grupo de excursionistas resolvió un 50 % mejor una prueba de creatividad tras cuatro días en la naturaleza sin móviles ni pantallas.
A tener en cuenta
Era un grupo pequeño de personas sanas, y los propios autores reconocen que no pueden saber si el efecto se debe a la naturaleza, a la falta de tecnología o a otras cosas del viaje. Aun así, un paseo tranquilo junta varias cosas que ayudan durante una retirada: luz natural, movimiento suave y menos estímulos.
Apoyarse en otras personas
Experiencia
Qué se sabe
Sentirse comprendida protege la salud mental. Adele Framer cuenta que en los grupos de apoyo muchas personas encontraron la comprensión que no hallaban ni en su entorno ni en la consulta.
En la práctica
Cuéntale a alguien de confianza que estás reduciendo y qué puede pasar. En España, las asociaciones de la Confederación SALUD MENTAL ESPAÑA, que reúne a más de 300 entidades, ofrecen información y orientación, y promueven el apoyo mutuo entre personas con experiencia propia.
Durante una retirada
Los grupos ayudan, pero leer muchas historias difíciles seguidas puede asustar. Dosifica lo que lees, igual que dosificas el fármaco. Más ideas en Comunidad.
Prepararse para los días difíciles
Experiencia
Qué se sabe
La retirada suele avanzar en ventanas y olas: días mejores y días peores que se alternan.
En la práctica
Escribe en un día bueno una lista de lo que te ayuda cuando estás mal, y tenla a mano. En las olas, baja las exigencias, aplaza las decisiones importantes y apunta en tu diario qué notas y cuándo empezó.
Durante una retirada
En esta web, el modo día difícil agranda la letra y deja solo lo esencial.
Lo que conviene evitar durante la retirada
El frío intenso y las respiraciones rápidas tipo Wim Hof: pueden disparar la ansiedad justo cuando el sistema nervioso está más reactivo.
Dietas estrictas, ayunos largos o tandas de suplementos que no te haya indicado un profesional. Ashton aconsejaba no obsesionarse con la dieta.
Cambiar muchas cosas a la vez. Ashton ya advertía que dejar de fumar mientras se reducen las benzodiacepinas puede ser pedir demasiado.
Productos o cursos que prometen «regular el nervio vago» sin estudios que lo respalden.
Si acompañas a alguien que está reduciendo
Cree lo que te cuenta
Los síntomas de retirada son reales, aunque no se vean desde fuera.
Sin prisas
No le preguntes cuándo lo va a dejar del todo. Ir despacio, parar o volver atrás forma parte del proceso.
Ayuda concreta
En los días malos sirve más hacer la compra o acompañarla a la consulta que dar consejos.
Para seguir leyendo, en inglés
La Outro Library reúne guías y ejercicios sobre sueño, estrés, alimentación, movimiento y comunidad durante la retirada de antidepresivos. Es gratuita, pero pide registrarse. La ficha completa está en Recursos.
Revisado el 7 de octubre de 2026 · Fuentes: Grossman et al., Clinical Neuropsychiatry (2026), y respuesta de Porges (2026) · Manual Ashton, cap. III (versión española) · Bizzozero-Peroni et al., Nutrition Reviews (2025) · Nutrients 17(3):563 (2025) · Riemann et al., guía europea del insomnio (2023) · Fung et al., JAMA Internal Medicine (2024) · Noetel et al., BMJ (2024) · NICE NG222 (2022) · Kuyken et al., The Lancet (2015) · Jacka et al., BMC Medicine (2017) · fichas técnicas de antidepresivos y benzodiacepinas (CIMA) · Framer, Therapeutic Advances in Psychopharmacology (2021) · Confederación SALUD MENTAL ESPAÑA · Zaccaro et al., Frontiers in Human Neuroscience (2018) · Fincham et al., Scientific Reports (2023: metaanálisis; y ensayo de respiración coherente) · Birdee et al., Complementary Therapies in Medicine (2023) · Balban et al., Cell Reports Medicine (2023) · Vierra et al. (2022).
Otras miradas
Más allá de la pastilla
Dejar un psicofármaco no es solo bajar miligramos. Muchas personas buscan también entender su malestar y encontrar otros apoyos. Aquí reunimos las corrientes psicológicas que más aparecen en ese camino: qué proponen, cuánto respaldo tienen y qué conviene saber si estás reduciendo.
Ninguna sustituye a una reducción supervisada
Estas corrientes pueden ayudar a comprender y acompañar el malestar, pero no cambian lo que el cuerpo necesita para dejar un fármaco: ir despacio y con seguimiento médico. Si haces terapia mientras reduces, cuéntale a tu terapeuta tu calendario de dosis.
Por qué hablamos de esto
Al bajar la dosis pueden aflorar emociones que el fármaco atenuaba, y a veces vuelve a la superficie lo que llevó a empezar el tratamiento. Por eso clínicos como Anders Sørensen proponen acompañar la reducción con apoyo psicológico. Experiencia
Conviene recordar, además, qué tiene más respaldo. Para el trastorno de estrés postraumático, las guías de la OMS (2013) y del NICE británico (2018) recomiendan como primera opción las terapias centradas en el trauma, en especial la terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma y el EMDR. Consenso Las corrientes de esta página tienen, en general, menos estudios. Las presentamos con sus etiquetas para que sepas en qué terreno pisas.
Algunos terapeutas prefieren no abrir recuerdos muy intensos en plena ola de síntomas de retirada, y dedicar esas semanas a estabilizarse y a cuidarse. Experiencia Es algo que puedes hablar con tu terapeuta.
El trauma y sus huellas
Trauma complejo
Consenso
Judith Herman, Janina Fisher, Onno van der Hart; en España, Dolores Mosquera y Anabel González
Qué propone
Judith Herman describió en 1992 que la violencia repetida y prolongada, sobre todo en la infancia o en relaciones de las que no se puede salir, deja huellas distintas de las de un trauma aislado: dificultades para regular las emociones, una imagen de una misma muy dañada y problemas en los vínculos. Janina Fisher y otros autores trabajan con las «partes» de la persona que quedaron fragmentadas por el trauma.
Respaldo
La Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS (CIE-11) incluye el TEPT complejo como diagnóstico propio; el manual estadounidense DSM-5 no lo recoge. Se debate cómo tratarlo: unos defienden estabilizar antes de trabajar los recuerdos y otros, abordarlos antes. En debate
Durante una retirada
Ayuda a entender por qué el malestar puede intensificarse al reducir, y por qué conviene que quien te acompañe conozca tu historia.
Neurociencia del trauma
En debate
Bessel van der Kolk
Qué propone
Su libro El cuerpo lleva la cuenta popularizó la idea de que el trauma queda grabado en el cerebro y en el cuerpo, y de que por eso las terapias corporales serían especialmente útiles.
Respaldo
Su mensaje de fondo, que el trauma afecta a todo el organismo, es ampliamente compartido. Pero una revisión de 122 afirmaciones del libro (Scheeringa, BJPsych Bulletin, 2025) concluyó que muchas presentan la evidencia de forma incompleta o selectiva. Por ejemplo, parte de las diferencias cerebrales podrían existir antes del trauma y no ser su consecuencia.
Durante una retirada
Es una lectura que a muchas personas les da palabras para lo que sienten. Conviene leerla como divulgación, no como manual de tratamiento.
Hasta siete de cada diez personas con estrés postraumático tienen pesadillas. Una hipótesis es que durante el sueño REM, la fase en la que más se sueña, el cerebro procesa los recuerdos con carga emocional, y que tras un trauma esos recuerdos pueden reactivarse una y otra vez.
Respaldo
La terapia con más apoyo es el ensayo en imaginación: reescribir despierto el final de la pesadilla y repasarlo cada día. El papel exacto del sueño REM sigue en estudio.
Durante una retirada
Casi todos los antidepresivos reducen el sueño REM, y al bajar la dosis los sueños pueden intensificarse o convertirse en pesadillas. Saberlo ayuda a no interpretarlo solo como una recaída. Consenso
Terapia somática
Experiencia
Peter Levine (Somatic Experiencing)
Qué propone
Trabajar el trauma a través de las sensaciones del cuerpo, poco a poco y sin revivir el recuerdo de golpe, para que el sistema nervioso complete respuestas de defensa que quedaron interrumpidas.
Respaldo
Hay un ensayo aleatorizado con 63 personas (Brom et al., 2017) con buenos resultados, pero se comparó con una lista de espera, no con otra terapia. Faltan estudios más amplios.
Durante una retirada
Su ritmo lento y su atención al cuerpo encajan con la idea de reducir poco a poco. Algunos síntomas de retirada son corporales; conviene que la terapeuta lo sepa para no confundirlos.
Teoría polivagal
En debate
Stephen Porges
Qué propone
Que el sistema nervioso autónomo, con el nervio vago como protagonista, alterna entre tres estados (seguridad y conexión, lucha o huida, y bloqueo), y que sentirse a salvo con otras personas es la base de la regulación emocional.
Respaldo
Es muy popular entre terapeutas, pero en 2026 un grupo de 39 especialistas en fisiología concluyó que sus afirmaciones sobre el nervio vago no se sostienen (Grossman et al., Clinical Neuropsychiatry). La idea de que la seguridad y el vínculo ayudan a regularse no depende de esta teoría y sí está bien respaldada.
Durante una retirada
Su lenguaje («estoy en modo alerta», «necesito sentirme a salvo») puede servir para describir lo que sientes. Tómalo como una metáfora útil, no como una explicación fisiológica.
Trauma y adicción
En debate
Gabor Maté
Qué propone
Que detrás de las adicciones y de muchas enfermedades hay dolor emocional, a menudo traumas de la infancia, y que la cultura actual es una fuente de estrés crónico. Propone preguntarse «no por qué la adicción, sino por qué el dolor».
Respaldo
Está bien demostrado que las experiencias adversas en la infancia aumentan el riesgo de adicción y de otros problemas de salud. Pero varios investigadores consideran exagerado atribuir al trauma casi todo, del cáncer al TDAH.
Durante una retirada
Ojo con trasladar este marco a los psicofármacos recetados: la dependencia física de un antidepresivo o una benzodiacepina tomados como se pautaron no es una adicción.
Vínculos y partes
Apego y trauma relacional
Consenso
John Bowlby, Mary Ainsworth, Allan Schore; en España, José Luis Marín
Qué propone
Que los primeros vínculos enseñan a regular las emociones y a sentirse seguro con otros, y que cuando fallan de forma repetida (abandono, negligencia, miedo) dejan una huella que se expresa en el cuerpo, en las relaciones y en el malestar adulto.
Respaldo
La importancia de los vínculos tempranos es una de las ideas mejor estudiadas de la psicología del desarrollo. Las terapias basadas en el apego tienen menos estudios, y algunas explicaciones neurobiológicas son más especulativas. En debate
Durante una retirada
Recuerda que el apoyo de personas de confianza también regula. Contar con alguien durante las semanas difíciles no es un detalle menor.
Sistemas de la Familia Interna (IFS)
Experiencia
Richard Schwartz
Qué propone
Que la mente está formada por «partes», algunas protectoras y otras heridas, y que existe un núcleo sereno, el «Self», desde el que se puede escuchar a cada parte sin juzgarla. Su lema es que no hay partes malas.
Respaldo
Hay estudios pequeños y prometedores, pero sin grupos de comparación amplios; sus propios investigadores piden ensayos aleatorizados más grandes.
Durante una retirada
A muchas personas les ayuda a relacionarse con el miedo a reducir o con la parte que quiere ir más deprisa, sin pelearse con ellas.
Sentido y espiritualidad
Psicología analítica
Experiencia
Carl Gustav Jung
Qué propone
Que el malestar puede tener un sentido dentro del desarrollo de la persona, y que los sueños, los símbolos y los mitos (los «arquetipos») ayudan a comprenderlo. Busca integrar las partes de uno mismo que se rechazan, lo que Jung llamó la «sombra».
Respaldo
Ha influido mucho en la cultura y en otras terapias, pero se ha estudiado poco con ensayos controlados.
Durante una retirada
Puede ofrecer un marco para pensar el proceso como una transformación y no solo como una lista de síntomas.
Psicología existencial
Experiencia
Viktor Frankl, Irvin Yalom, Rollo May
Qué propone
Mirar el sufrimiento desde las grandes cuestiones humanas: la muerte, la libertad, la soledad y el sentido. No todo malestar sería un trastorno; parte de él es la respuesta a vivir.
Respaldo
Es sobre todo una tradición filosófica y clínica. Una terapia derivada, la psicoterapia centrada en el sentido de William Breitbart, sí ha mostrado beneficios en ensayos con personas con cáncer avanzado.
Durante una retirada
Encaja con una pregunta que muchas personas se hacen al dejar un fármaco: qué quiero hacer con mi malestar, además de quitarlo.
Psicología transpersonal
Experiencia
Stanislav Grof, Ken Wilber
Qué propone
Incorporar a la psicología las experiencias espirituales y los estados de conciencia que van más allá del yo cotidiano, y verlas como posibles fuentes de crecimiento.
Respaldo
Apenas hay estudios controlados sobre su eficacia como terapia.
Durante una retirada
Precaución con algunas prácticas que se asocian a esta corriente, como la respiración holotrópica (respirar muy deprisa durante largos ratos) o los retiros con psicodélicos. Pueden desestabilizar a quien tiene un trauma complejo o está en plena retirada.
Psicodélicos y antidepresivos: una combinación peligrosa
La ayahuasca contiene sustancias que, combinadas con antidepresivos como la fluoxetina, la sertralina o la paroxetina, pueden provocar un síndrome serotoninérgico, una reacción grave (Callaway y Grob, 1998). La fluoxetina tarda semanas en eliminarse del todo, así que el riesgo sigue después de dejarla. Nunca combines psicodélicos con tu medicación ni los uses para «sustituirla» sin hablarlo antes con tu médico.
Voces en español
Más investigadoras e investigadores que estudian la relación entre cuerpo y mente, en Cuerpo y mente.
JLMJosé Luis Marín
Psiquiatra y psicoterapeuta con más de cuarenta años de experiencia. Fundó en 1978 la Sociedad Española de Medicina Psicosomática y Psicoterapia. Trabaja desde el trauma, el apego y la unión de cuerpo y mente. No rechaza los fármacos, pero sí que sean la única respuesta.
Psiquiatra en A Coruña. Coordinó programas de trauma y disociación en el Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña y es formadora acreditada de EMDR. Ha escrito divulgación para el público general, como Lo bueno de tener un mal día.
Psicóloga y psicoterapeuta en A Coruña, donde dirige el instituto INTRA-TP. Es una referencia internacional en trauma complejo, disociación y trastornos de la personalidad, y formadora de EMDR.
Psiquiatra en Madrid. Escribe sobre la medicalización de los problemas de la vida cotidiana, los daños que pueden causar los tratamientos y la «prevención cuaternaria», que consiste en proteger a las personas de intervenciones innecesarias.
Catedrático de Psicología en la Universidad de Oviedo. Con Héctor González Pardo escribió La invención de trastornos mentales, una crítica a cómo se han definido los diagnósticos a partir de los fármacos.
Héctor González Pardo y Marino Pérez Álvarez · Alianza, 2007
Qué es
Su subtítulo lo resume: «¿Escuchando al fármaco o al paciente?». Analiza cómo la industria farmacéutica ha influido en la definición de los diagnósticos.
A tener en cuenta
Generó polémica entre profesionales cuando se publicó.
Malestamos. Cuando estar mal es un problema colectivo
En españolLibro
Autoría
Javier Padilla y Marta Carmona · Capitán Swing, 2022
Qué es
Un médico de familia y una psiquiatra explican cómo la precariedad y la desigualdad producen malestar, y por qué las respuestas deben ser también colectivas.
Revisado el 3 de octubre de 2026 · Fuentes: OMS, guía sobre trastornos asociados al estrés (2013) · NICE NG116 (2018) · CIE-11 · Scheeringa, BJPsych Bulletin (2025) · Brom et al., Journal of Traumatic Stress (2017) · Grossman et al., Clinical Neuropsychiatry (2026) · Callaway y Grob, Journal of Psychoactive Drugs (1998) · Universidad de Melbourne sobre las tesis de Gabor Maté · Sørensen, entrevista en Psychiatry at the Margins · webs y editoriales de los autores. Incluir una corriente o un libro no significa respaldar todo su contenido.
Acompañarse
No hacerlo en soledad
Reducir un psicofármaco puede ser un camino largo, y recorrerlo sin nadie que lo entienda lo hace más duro. Aquí reunimos por qué importa la compañía, dónde encontrarla hoy en español y cómo cuidarnos cuando compartimos.
Creo que la soledad no elegida es lo que más daño hace en todo este proceso.— Patricia
La soledad no elegida
En España, una de cada cinco personas adultas sufre soledad no deseada, y dos de cada tres llevan así más de dos años. Entre quienes tienen problemas de salud mental la proporción llega a la mitad: entre tres y cuatro veces más que en el resto de la población. En todo el mundo, según la OMS, la soledad afecta a una de cada seis personas y se relaciona con más de 871.000 muertes al año. Lo contamos en Entender el sufrimiento.
Durante una retirada, la soledad pesa de una manera particular. Los síntomas no se ven desde fuera, a veces ni la familia ni la consulta los reconocen, y es fácil sentir que una exagera o que está sola en algo que le pasa a mucha gente. Hablar con alguien que ya ha pasado por ello ayuda a poner nombre a lo que ocurre, a recordar que las olas pasan y a no tomar decisiones desde el miedo. Experiencia
Dónde encontrar compañía hoy
Todavía no existe una comunidad en español dedicada solo a la retirada de psicofármacos. Mientras tanto, estos espacios pueden ayudarte.
Grupos de ayuda mutua en tu provincia
En español
Qué es
Las asociaciones de la Confederación SALUD MENTAL ESPAÑA organizan grupos de ayuda mutua presenciales, donde personas con experiencia propia se escuchan y se apoyan. No están pensados solo para la retirada, pero ahí puedes encontrar a otras personas que han pasado por algo parecido.
Cómo llegar
Busca la asociación de tu provincia en su web o pregunta en tu centro de salud.
Guía para crear un grupo de ayuda mutua
En español
Qué es
Una guía escrita por y para personas con experiencia propia, elaborada por ActivaMent Catalunya Associació para un proyecto de la Federació Salut Mental Catalunya y la Federació Veus. Explica cómo poner en marcha y moderar un grupo: principios, normas, pactos y cómo resolver conflictos.
Para quién
Para quien quiera reunir a otras personas que están reduciendo, en su barrio o en línea. Ver la guía.
Comunidades en línea sobre retirada
En inglés
Qué es
Foros como TaperCommunity o SurvivingAntidepressants.org, e iniciativas como Inner Compass, reúnen a miles de personas que reducen o han dejado su medicación. Tienen sus fichas en Recursos.
Ten en cuenta
Un traductor automático ayuda a leerlos, pero conviene recordar que lo que funciona a una persona no tiene por qué servirte a ti.
Las personas que ya tienes cerca
Experiencia
En la práctica
Contarle a una persona de confianza que estás reduciendo, qué puede pasar y cómo puede ayudarte. Para ella hay consejos en Cuidarse mientras reduces.
Más allá del tema
No toda la compañía tiene que hablar de fármacos. Un grupo de paseo, un taller en la biblioteca, un coro o un voluntariado también sostienen, y a veces descansan más.
El movimiento en primera persona
Son asociaciones y colectivos creados y dirigidos por personas con experiencia propia de sufrimiento psíquico o de tratamiento psiquiátrico. En sus grupos de apoyo mutuo no hay terapeuta: se escuchan de igual a igual. No están dedicados a la retirada de psicofármacos, pero la medicación es uno de los temas que suelen salir, y es fácil encontrar a alguien que haya pasado por algo parecido.
ActivaMent Catalunya Associació
En español
Qué es
Asociación catalana de personas con experiencia propia en salud mental. Organiza grupos de ayuda mutua en varias localidades, talleres y un curso en línea gratuito sobre derechos humanos y salud mental, y ha publicado materiales para crear y moderar grupos.
Cómo llegar
activament.org. Sus grupos son presenciales, sobre todo en Cataluña; los materiales sirven en cualquier lugar.
Federació Veus
En español
Qué es
Federación catalana que reúne a las asociaciones de personas con experiencia propia en salud mental y defiende sus derechos. En 2020 impulsó en Barcelona un grupo de escuchadores de voces.
Cómo llegar
federacioveus.org (en catalán). A través de ella se puede llegar a las asociaciones federadas.
Flipas GAM (Madrid)
En español
Qué es
Colectivo madrileño de apoyo mutuo y activismo en primera persona. Organiza grupos de apoyo mutuo autogestionados en centros sociales y espacios vecinales, entre ellos uno solo para mujeres.
Ten en cuenta
Tiene una mirada crítica con el modelo psiquiátrico. Su ficha está en el mapa de recursos de Humana Mente; conviene escribirles antes de ir para confirmar horarios.
Grupos de escuchadores de voces
En español
Qué es
Grupos de apoyo mutuo para personas que oyen voces, nacidos en los Países Bajos en los años ochenta y extendidos por todo el mundo a través de la red Intervoice. Abordan las voces como una experiencia que se puede comprender, no solo como un síntoma.
Dónde
En España hay grupos vinculados a entidades en primera persona; la Federació Veus cuenta cómo creó el suyo en Barcelona.
Orgullo Loco
En español
Qué es
Agrupación de personas y colectivos de varias regiones que denuncian vulneraciones de derechos en la atención psiquiátrica y organizan cada 20 de mayo un día de reivindicación. En Madrid tiene un blog con testimonios.
Ten en cuenta
Es sobre todo un movimiento de activismo, más que un grupo de apoyo. Para algunas personas es un lugar donde sentirse comprendidas; a otras su tono puede no encajarles.
Fuera de España, uno de los colectivos más conocidos es Recovery in the Bin, en el Reino Unido. Formado por personas con experiencia propia, critica que la idea de «recuperación» se use a veces para exigir a cada persona que se recupere sola, sin cambiar las condiciones injustas que la hacen sufrir. En debate
Estos colectivos cambian con el tiempo: antes de acudir, comprueba en su web o por correo que el grupo sigue activo. Elige el espacio en el que te sientas a salvo; ninguno sustituye el acompañamiento profesional durante la reducción.
Cómo cuidarnos cuando compartimos
Los grupos ayudan mucho, pero también pueden asustar o confundir. Un estudio sobre un foro neerlandés de retirada de benzodiacepinas observó que sus participantes acababan aconsejándose como si fueran profesionales sanitarios. Estas normas sirven para cualquier grupo, presencial o en línea:
Compartimos experiencia, no pautas. Contamos lo que nos pasó, pero no recomendamos dosis ni ritmos a otras personas: eso se decide con el médico.
Ante una crisis, pedimos ayuda. Si alguien habla de hacerse daño, se le anima a llamar al 024 o al 112, sin esperar a que el grupo responda.
Lo que se cuenta en el grupo no sale de él.
Respetamos todas las decisiones. Seguir con la medicación es tan legítimo como dejarla.
Dosificamos lo que leemos. Muchas historias difíciles seguidas pueden asustar; está bien parar.
Una comunidad que irá creciendo
Tu escalera quiere ser también un lugar de encuentro en español para quienes se han sentido sin rumbo con los psicofármacos. Lo haremos por pasos, de lo más sencillo a lo más exigente: primero, historias en primera persona, siempre con permiso, y un boletín; más adelante, encuentros pequeños en línea, con normas claras y una persona que acompañe. Antes de abrir cualquier espacio para compartir, explicaremos qué datos se tratan y cómo se protegen. Cuando esté listo, lo anunciaremos aquí.
Revisado el 3 de octubre de 2026 · Fuentes: Observatorio Estatal de la Soledad No Deseada, Barómetro de la soledad no deseada en España 2024 (Fundación ONCE y Fundación AXA) · Confederación SALUD MENTAL ESPAÑA · Sampietro HM y Sicilia L, Guía para los grupos de ayuda mutua de salud mental en primera persona (ActivaMent, 2018) · webs de ActivaMent, Federació Veus y Orgullo Loco Madrid · Pikara Magazine, «Frente a la fuerza, cuidados» (2021) · Prats M, «Escuchadores de voces», Som360 · «Best of luck on your journey to healing»: análisis de un foro neerlandés de retirada de benzodiacepinas, Communication & Medicine (Universidad de Amberes).
Quién investiga
Cuerpo y mente
Investigadoras e investigadores que estudian, sobre todo en español, cómo se influyen el cuerpo y la mente: la atención plena y la compasión, la percepción de las señales internas y la manera de sentir el propio cuerpo.
No investigan la retirada de psicofármacos, pero sus temas tocan de cerca lo que se vive durante ella: la ansiedad, el dolor, la manera de interpretar las sensaciones del cuerpo o lo que ayuda a calmarlo. Cada ficha resume un estudio concreto y dice qué límites tiene, porque buena parte de esta investigación es todavía pequeña o preliminar.
Lo que dicen, en resumen
Mindfulness y compasión. En España hay grupos muy activos en Zaragoza, Valencia, Barcelona y Madrid. Sus ensayos encuentran mejoras entre pequeñas y moderadas en estrés, ansiedad y dolor crónico, aunque muchos estudios son pequeños, sin reparto al azar o hechos por quienes crearon el programa. Meditar también puede tener efectos no deseados. Consenso
Interocepción, corazón y respiración. Percibir peor las señales del cuerpo, o vigilarlas en exceso, se asocia al dolor crónico y al pánico. Son estudios pequeños que muestran asociaciones, no causas. En debate
El cuerpo vivido. La realidad virtual y el sonido pueden cambiar cómo sentimos el propio cuerpo, e incluso el dolor. Por ahora es investigación de laboratorio. En debate
Seguimos ampliando esta lista. Si conoces a alguien que investigue estos temas en español, escríbenos.
Mindfulness y compasión
JCJavier García Campayo
Universidad de Zaragoza y Hospital Miguel Servet
Psiquiatra que coordina un grupo de investigación en salud mental en atención primaria y estudia el mindfulness y la compasión. Desarrolló la terapia de compasión basada en el apego. En un ensayo pequeño de 2018 con 42 personas con fibromialgia, repartidas al azar, esa terapia redujo el impacto de la enfermedad más que la relajación.
A tener en cuenta: Dirige un máster de pago y cursos de mindfulness, y el ensayo evaluó una terapia creada por él mismo.
Psicólogo que investiga el mindfulness (atención plena) y la compasión. En una encuesta de 2017 a 342 personas que meditaban, una de cada cuatro contó algún efecto no deseado, casi siempre pasajero. Es uno de los pocos estudios en español que se pregunta por el lado menos amable de meditar.
A tener en cuenta: Al ser una encuesta voluntaria, sirve para tomar en serio esos efectos, no para saber con qué frecuencia ocurren.
Parc Sanitari Sant Joan de Déu (Barcelona) y Universidad de Oxford
Psicólogo que estudia cómo el mindfulness y la compasión pueden mejorar el bienestar. Su metaanálisis de 2019, que reunió 14 ensayos con 862 personas con ansiedad, encontró la meditación algo más eficaz que la relajación; la diferencia fue pequeña y pocos estudios eran de alta calidad.
A tener en cuenta: El propio trabajo advierte de que quienes creen en una terapia tienden a obtener mejores resultados con ella.
Catedrático de Psicopatología, especializado en depresión y resiliencia. Es coautor de un estudio de 2021 con 431 personas que comparó un curso de mindfulness y otro de compasión: en los dos grupos mejoraron de forma parecida el estrés, la ansiedad y la depresión.
A tener en cuenta: No hubo reparto al azar, así que no prueba causa y efecto. Dos coautores trabajaban en Nirakara, una empresa de programas de mindfulness.
Psicólogo que investiga terapias psicológicas para la fibromialgia y el dolor crónico. En su ensayo EUDAIMON (2019), con 225 personas, el programa de reducción del estrés basado en mindfulness redujo el impacto de la enfermedad más que la atención habitual; al año, su ventaja sobre otra intervención fue modesta.
Psicóloga que estudia programas por internet basados en mindfulness y compasión. En un ensayo de 2025 con 357 profesionales sanitarios, un programa en línea de ocho semanas, sin terapeuta, redujo ligeramente el estrés y los síntomas depresivos. Solo la mitad de quienes empezaron lo terminaron.
A tener en cuenta: Las medidas fueron cuestionarios de los propios participantes y la mejora de la ansiedad no fue significativa.
Investiga programas de mindfulness para reducir el estrés, también con apoyo de realidad virtual. En un ensayo de 2021 con 280 universitarios, el programa redujo el estrés más que la relajación; con realidad virtual, más estudiantes lo siguieron hasta el final.
A tener en cuenta: Participaron estudiantes sin diagnóstico, así que sus resultados se aplican con cautela a otras personas.
Psicólogo que investiga cómo actúan el mindfulness y la compasión. En un estudio de 2023 con 103 personas, quienes hicieron uno de estos cursos mejoraron en una tarea de atención a la información emocional, algo que no ocurrió en el grupo de comparación. Sin reparto al azar: es preliminar.
A tener en cuenta: Un coautor está vinculado a Nirakara, una empresa de mindfulness.
Psicólogo clínico que estudia el mindfulness ante la desregulación emocional, es decir, la dificultad para manejar emociones intensas, sobre todo en el trastorno límite de la personalidad. En un estudio preliminar de 2014 con 35 pacientes, añadir mindfulness al tratamiento habitual mejoró más los síntomas.
A tener en cuenta: También investiga la ayahuasca, que puede interactuar de forma peligrosa con los antidepresivos. Ese trabajo es experimental, no una recomendación.
Psicólogo de la salud que estudia tratamientos sin fármacos para el dolor crónico y la fibromialgia, y cómo actúa el mindfulness. En un estudio piloto de 2016 con personas con trastorno límite de la personalidad, tres semanas de meditación de compasión aumentaron la aceptación más que seguir con el mindfulness.
Psicólogo clínico especializado en programas de compasión. En un estudio de 2018, el entrenamiento en cultivo de la compasión redujo síntomas de depresión y estrés frente a una lista de espera. Las muestras eran pequeñas y la comparación con el mindfulness no fue al azar.
A tener en cuenta: Es sobre todo formador: ofrece cursos y su producción científica es limitada.
Estudio citado: Brito-Pons et al., Mindfulness, 2018
La interocepción es la capacidad de percibir lo que pasa dentro del cuerpo: el latido, la respiración, el hambre o la tensión.
NCNazareth Castellanos
Física y doctora en Medicina. Investigó durante años la conectividad cerebral y hoy dirige la investigación de Nirakara Lab, vinculado a una cátedra de mindfulness de la Universidad Complutense. Divulga cómo el corazón, el intestino o la respiración influyen en el cerebro, en libros como Neurociencia del cuerpo. Parte de lo que cuenta se apoya en estudios todavía pequeños.
Estudia cómo se coordinan el corazón y la respiración, y su relación con el dolor y la interocepción, que es la capacidad de percibir las señales internas, como el latido. En 2017 su equipo vio que 45 personas con fibromialgia percibían peor su latido que 31 personas sanas.
A tener en cuenta: Estudio pequeño y correlacional; la tarea de contar latidos que usa ha recibido críticas.
Universidad Adolfo Ibáñez (Chile) y Trinity College Dublin
Neurocientífico que estudia la interocepción en trastornos psiquiátricos y neurológicos. En 2015 su equipo comparó a 21 personas con ataques de pánico con 13 sin ellos: detectaban su latido igual de bien, pero se preocupaban más por sus sensaciones corporales.
A tener en cuenta: Muestra muy pequeña. Hoy trabaja sobre todo en demencias y salud cerebral.
Estudia la dinámica del ritmo cardiaco y la variabilidad de la frecuencia cardiaca, es decir, las pequeñas diferencias de tiempo entre un latido y el siguiente. En 2009 su equipo mostró que respirar a distinto ritmo altera cómo se miden esas variaciones. Hoy investiga la dinámica de las emociones.
A tener en cuenta: Es un trabajo técnico: explica cómo influye la respiración en los datos del corazón, no recomienda una forma de respirar.
Investiga la fibromialgia desde la psicofisiología, por ejemplo cómo se regula el riego de sangre del cerebro. En 2018 midió el flujo cerebral en reposo de 44 pacientes y 31 personas sanas: en los pacientes oscilaba menos, y eso se asoció a más síntomas.
A tener en cuenta: Quienes tomaban medicación mostraban menos variabilidad, pero el diseño no permite saber si la causaba.
Catedrático emérito que estudia la psicofisiología de las emociones y la «respuesta cardiaca de defensa»: cómo cambia el ritmo del corazón ante una amenaza súbita. Una revisión en español de 2009 describe una primera fase de atención, parecida a quedarse inmóvil, y otra que prepara para huir o luchar.
A tener en cuenta: Es un modelo teórico, no un hecho cerrado.
Combina experimentos y entrevistas en primera persona para estudiar cómo se vive el cuerpo con dolor crónico. En 2017 comparó a 30 mujeres con fibromialgia y 29 personas sin ella: ellas sobrestimaban el tamaño de su cuerpo y confiaban menos en él. También adaptó al español de Chile un cuestionario de interocepción.
Catedrático de Psicobiología que estudia cómo el cerebro procesa el dolor y las sensaciones corporales, sobre todo en la fibromialgia. En 2006 su equipo vio que, en estas personas, el cerebro se acostumbraba menos a los estímulos repetidos del tacto, algo que podría ayudar a entender por qué todo duele más.
Neurocientífica que usa la realidad virtual para estudiar la «encarnación»: sentir como propio un cuerpo virtual. En un experimento de 2013, cuando el brazo virtual que las personas sentían como suyo se volvía rojo, notaban dolor con menos calor que si tenía su color normal.
A tener en cuenta: Una revisión de 2019 de su equipo concluye que harán falta ensayos más grandes antes de usarlo como tratamiento.
Investigador en realidad virtual que estudia la ilusión de sentir como propio un cuerpo virtual. En un estudio de 2016 con 15 pacientes con depresión, una escena virtual para practicar la autocompasión se asoció a menos síntomas y menos autocrítica.
A tener en cuenta: No hubo grupo de comparación y solo 4 de los 15 pacientes mejoraron de forma clínicamente relevante. Trabaja y publica en inglés.
Investiga cómo los sonidos y otros estímulos cambian la percepción del propio cuerpo, entre la neurociencia y el diseño de tecnología. En 2015 presentó un calzado que alteraba el sonido de los pasos: realzar los tonos agudos hacía sentir el cuerpo más ligero y daba más ganas de moverse.
A tener en cuenta: Es un prototipo experimental, no un estudio clínico.
Investiga el uso de la realidad virtual con avatares, cuerpos virtuales que la persona siente como propios, para trabajar la imagen corporal en la anorexia. En un estudio de 2026 con 75 adolescentes, añadir la exposición ante un espejo virtual redujo más la ansiedad y el miedo a engordar, pero solo a corto plazo.
A tener en cuenta: No fue un ensayo totalmente aleatorizado. Los trastornos de la conducta alimentaria requieren tratamiento especializado.
Dirige el grupo de Psicobiología Mitocondrial. Estudia cómo el estrés y el estado de ánimo influyen en las mitocondrias, las pequeñas «centrales de energía» de las células, y cómo estas influyen a su vez en la mente. En 2018 su equipo describió un índice de salud mitocondrial que variaba con el ánimo y con el estrés de cuidar.
A tener en cuenta: Es una línea de investigación joven: todavía no ofrece tratamientos.
Estudio citado: Picard et al., Biological Psychiatry, 2018
Revisado el 11 de octubre de 2026 · Fichas elaboradas a partir de los perfiles institucionales y de los artículos citados en cada una.
Experiencias
Historias
Leer cómo lo han vivido otras personas puede acompañar, dar perspectiva y quitar miedo. Estamos preparando esta sección con calma, para hacerlo con el cuidado que merece.
En preparación
Todavía no publicamos historias. Antes queremos contar con el consentimiento expreso de cada persona y asegurarnos de proteger su intimidad, porque una historia sobre la salud es información muy personal.
¿Quieres contar tu experiencia?
Puedes escribirnos desde la página de contacto. Antes de publicar nada te explicaremos cómo funciona el consentimiento, y solo saldrá con tu permiso. Puedes hacerlo con tu nombre o de forma anónima.
Mientras tanto, puedes leer la experiencia de Patricia, que hace esta web, en Una mirada interior.
Cómo las elegiremos y editaremos
Con consentimiento
Solo publicaremos una historia con el permiso por escrito de quien la cuenta, que podrá retirarla cuando quiera.
Sin identificar a nadie
Por defecto, con nombre de pila o seudónimo y sin datos que permitan reconocer a la persona ni a sus profesionales.
Sin pautas que copiar
No publicaremos calendarios ni dosis concretas. Lo que funcionó a una persona puede no servir a otra.
Todas las salidas
Historias de quien lo dejó, de quien volvió a una dosis anterior y de quien decidió seguir con su tratamiento.
Con su visto bueno
Cada persona leerá y aprobará la versión final antes de publicarla.
Como experiencia
Las historias acompañan, pero no son evidencia científica. Por eso irán marcadas como Experiencia.
Mientras tanto, puedes leer
Entre pastillas y realidad, en elDiario.es (2026): el testimonio de una joven sobre su día a día con la medicación y el miedo a dejarla. En español.
Mad in (S)pain, que publica relatos en primera persona sobre la salud mental y los tratamientos. En español.
Unshrunk (2025), las memorias de Laura Delano sobre su tratamiento psiquiátrico y su retirada. En inglés; la ficha está en Voces y lecturas.
The Off-Ramp, la sección de historias de la Outro Library, entre ellas la de Adele Framer. En inglés y con registro gratuito.
SurvivingAntidepressants.org, con miles de relatos de reducción escritos desde 2011. En inglés; desde enero de 2026 solo puede leerse.
Si estás en una ola de síntomas, quizá no sea el mejor momento para leer muchas historias difíciles seguidas. Puedes volver a ellas otro día.
¿Quieres contar la tuya?
Pronto explicaremos aquí cómo enviarla de forma segura. Mientras tanto, te pedimos que no compartas detalles de tu salud en comentarios públicos ni en redes sociales para hacérnosla llegar.
Revisado el 3 de octubre de 2026
Nuestra mirada
Por qué existe Tu escalera
Porque nadie debería sentirse sin rumbo con los psicofármacos, porque dejarlos debería ser una decisión informada y acompañada, y porque el malestar psíquico casi nunca se explica solo con una receta.
El sufrimiento tiene contexto
La depresión y la ansiedad no aparecen en el vacío. Detrás suele haber duelos, soledad, precariedad, violencia, exceso de trabajo o de cuidados. No es solo una opinión nuestra: el informe mundial de la OMS sobre salud mental de 2022 señala la desigualdad, la pobreza y la violencia entre las grandes amenazas para la salud mental, y recuerda que, en todos los países, quienes más sufren son las personas más pobres y desfavorecidas.
Una parte de la investigación va más lejos. En 2024, un grupo que incluye a Joanna Moncrieff, Michael Hengartner y Mark Horowitz sostuvo en Molecular Psychiatry que las vidas difíciles explican la depresión mejor que la idea de un cerebro averiado. Es una postura defendida con argumentos, pero no compartida por toda la psiquiatría. En debate
En España, la propia comisionada de Salud Mental del Ministerio de Sanidad reconoció en 2024 que a menudo se recetan psicofármacos porque en la consulta falta tiempo, y propuso alternativas de «prescripción social», como grupos de deporte o asociaciones. Los datos internacionales apuntan en la misma dirección: según la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, en 2020 España era el país del mundo con mayor consumo de benzodiacepinas, y según la OCDE, en 2022 era el tercero de la Unión Europea en antidepresivos. Tienes las cifras en la portada.
Los fármacos pueden ayudar; el problema es que sean la única respuesta
Los psicofármacos ayudan a muchas personas, y en algunos momentos pueden ser imprescindibles. No estamos en contra de ellos. Lo que cuestionamos es que se conviertan en la única respuesta, que se mantengan durante años sin revisar y que casi nadie explique cómo dejarlos cuando llega el momento.
Las guías clínicas apuntan en la misma dirección. La guía británica NICE sobre depresión (2022) recomienda no ofrecer antidepresivos de forma rutinaria como primer tratamiento en la depresión menos grave, salvo que la persona lo prefiera, y empezar por opciones como la autoayuda guiada o la terapia psicológica. Consenso
La idea popular de que la depresión es un «desequilibrio químico» también se ha puesto en duda. En 2022, Joanna Moncrieff y su equipo publicaron una revisión que no encontró pruebas sólidas de que se deba a un déficit de serotonina. Un año después, 36 especialistas respondieron que esa revisión tenía errores de método y que no demuestra que los antidepresivos no funcionen. En debate No hace falta resolver ese debate para defender lo esencial: que cada persona sepa qué toma, por qué y qué implica dejarlo.
Deprescribir es buena medicina, no antimedicina
Deprescribir significa revisar si un medicamento sigue aportando más beneficios que riesgos, y retirarlo con cuidado cuando ya no es así. Es una práctica habitual en toda la medicina. Un ejemplo reciente es la guía canadiense sobre estatinas en mayores de 65 años, en la que han participado Wade Thompson y Rita McCracken, entre otros: sugiere mantenerlas en la mayoría de los casos y retirarlas cuando la esperanza de vida es corta. Deprescribir no es dejarlo todo, sino decidir caso por caso.
En España, el Plan de Acción de Salud Mental 2025–2027, aprobado en abril de 2025, incluye la deprescripción de antidepresivos e hipnóticos y pide herramientas y guías para los profesionales, con decisiones compartidas entre quien receta y quien toma el fármaco.
Lo que falta: información en español y acompañamiento
Quien quiere dejar un psicofármaco suele encontrarse con fichas técnicas que hablan de una o dos semanas cuando las guías recientes hablan de meses; con síntomas de retirada que se confunden con recaídas; y con casi toda la información útil escrita en inglés. Muchas personas viven además con miedo a intentarlo, como cuenta una joven en un testimonio publicado en elDiario.es: «¿Y si las dejo y descubro que no puedo manejar la realidad?».
Tu escalera nace para cubrir ese hueco: traducir, ordenar y explicar con claridad lo que se sabe, citar siempre las fuentes y distinguir lo que está demostrado de lo que todavía se debate.
Un lugar de encuentro
La información sola no basta. Muchas personas cuentan que, desde que empezaron a tomar un psicofármaco, se sintieron perdidas: sin saber si lo que notaban era su malestar de siempre, un efecto del fármaco o la retirada, y sin nadie a quien preguntar. A veces el entorno no lo entiende y en la consulta falta tiempo. Experiencia
Por eso Tu escalera quiere ser también un lugar de encuentro: un sitio donde reconocerse en lo que han vivido otras personas, compartir lo aprendido y sentirse acompañada mientras cada cual decide su camino, sea reducir, mantener su tratamiento o, simplemente, entender. Lo construiremos poco a poco y con cuidado. En Comunidad ya están los grupos de apoyo mutuo que existen hoy en español; después llegarán las historias en primera persona, siempre con permiso, y más adelante encuentros pequeños en línea, con normas claras y una persona que acompañe. En ellos se compartirá experiencia, nunca pautas de dosis.
La reducción hiperbólica, todavía poco conocida en España
Reducir en pasos cada vez más pequeños, lo que se llama reducción hiperbólica, es una propuesta reciente. Mark Horowitz y David Taylor la describieron en 2019, y el primer manual dedicado a retirar psicofármacos, el de Maudsley, se publicó en 2024. Hoy la recogen el colegio británico de psiquiatras y el manual Maudsley. Consenso
En España apenas ha llegado a la práctica. No hemos encontrado estudios españoles sobre ella, las fichas técnicas siguen hablando de retiradas de una o dos semanas y no hemos encontrado todavía una guía oficial publicada. Hay, eso sí, señales de cambio. En 2025, el grupo de psicofarmacoterapia de la Asociación Española de Neuropsiquiatría reconoció que los síntomas de retirada son frecuentes, pueden ser más graves de lo que se pensaba y durar en el tiempo. El Plan de Acción de Salud Mental 2025–2027 prevé una guía sobre la deprescripción de antidepresivos e hipnosedantes. Y un ensayo en atención primaria de Cádiz estudia cómo retirar antidepresivos, con inicio previsto en 2026.
Algunos profesionales ya la explican en español, como el psiquiatra sevillano Federico López, y otros, como Pedro Esperilla, divulgan cómo hacer una deprescripción lenta y acompañada. Mientras tanto, muchas veces será la persona que toma el fármaco quien lleve esta información a la consulta. Para eso están Cómo se reduce, el simulador y Preparar la consulta.
Lo que defendemos
Información antes que prisa. Nadie debería empezar ni dejar un tratamiento sin entender lo que implica.
Decisiones compartidas. El plan se construye con el médico, no contra él.
El ritmo de cada persona. Ir despacio, parar o volver atrás no es fracasar.
Nadie en soledad. Compartir la experiencia con otras personas que han pasado por lo mismo ayuda a entender lo que ocurre y a no decidir desde el miedo.
Apoyos más allá de la pastilla. Terapia, comunidad, descanso, trabajo digno y vínculos también cuidan la salud mental. Reunimos algunas de esas miradas en Más allá de la pastilla e ideas prácticas en Cuidarse mientras reduces.
Respeto a quien decide seguir. Mantener un tratamiento informado es una decisión tan legítima como dejarlo.
Ni a favor ni en contra de las pastillas: a favor de que cada persona sepa qué toma, por qué y cómo dejarlo si llega el momento.
Si quieres saber más sobre los intereses económicos que rodean a los psicofármacos y sobre la medicalización del malestar, lo contamos en Fármacos, mercado y vida moderna.
Fuentes: OMS, Informe mundial sobre salud mental (2022) · Ministerio de Sanidad, nota de prensa del 30 de mayo de 2024 · JIFE, informe sobre sustancias psicotrópicas (datos de 2020) · OCDE, Health at a Glance: Europe (datos de 2022) · El Salto, 11 de abril de 2025 · NICE NG222 (2022) · Moncrieff et al., Molecular Psychiatry (2022) y respuesta de Jauhar et al. (2023) · Moncrieff et al., Molecular Psychiatry (2024) · Deprescribing.org, resumen de la guía sobre estatinas (2025) · elDiario.es, 9 de septiembre de 2026 · Horowitz y Taylor, Lancet Psychiatry (2019) · Royal College of Psychiatrists, Stopping antidepressants (2020) · AEN, Grupo de Psicofarmacoterapia, «Desmontando mitos psicofarmacológicos» (2025) · Ministerio de Sanidad, Plan de Acción de Salud Mental 2025–2027 · Ensayo DAPriCare, ClinicalTrials.gov NCT06796946 · Revisado el 6 de octubre de 2026
Una mirada más amplia
Entender el sufrimiento
Qué son los trastornos mentales, desde dónde se pueden abordar y por qué la compañía, la comprensión y el cariño son tan importantes para atravesar cualquier crisis.
Las crisis forman parte de la vida
Perder a alguien, separarse, enfermar, quedarse sin trabajo, atravesar una injusticia o un trauma: todas las vidas tienen momentos en los que el suelo se mueve. El dolor que aparece entonces no es un fallo, sino una respuesta comprensible a lo que ocurre. A veces es tan intenso que desborda, y entonces necesita cuidado, pero eso no lo convierte automáticamente en una enfermedad.
Mirar el sufrimiento solo como un trastorno tiene un riesgo: deja fuera la historia de la persona, sus relaciones y sus condiciones de vida, y con ellas muchas de las salidas posibles. En debate
¿Qué es un trastorno mental?
Los manuales de diagnóstico, como el DSM estadounidense o la clasificación internacional de la OMS, agrupan síntomas que suelen aparecer juntos y les ponen un nombre. Son herramientas útiles para entenderse y organizar la atención, pero no describen una causa: a diferencia de la diabetes o de una infección, no existe un análisis de sangre ni una prueba de imagen que confirme una depresión o un trastorno de ansiedad. Consenso
Eso no quiere decir que el sufrimiento no sea real ni que no pueda ser grave. Hay situaciones, como una psicosis, una depresión profunda o una manía, en las que la ayuda médica puede ser imprescindible. La pregunta no es si el sufrimiento existe, sino desde dónde entenderlo y acompañarlo.
¿Y qué sería la salud mental?
Solemos definirla por lo que falta: no tener síntomas. El psicólogo Jonathan Shedler, que trabaja desde la psicoterapia psicodinámica, propone mirarla por lo que está presente. Con Drew Westen la describió como un conjunto de capacidades que se pueden observar y conversar en terapia, entre ellas:
En el trabajo y el juego: usar las propias capacidades, disfrutar de los retos, ser creativa o creativo y perseguir metas a largo plazo.
En los vínculos: sostener relaciones íntimas y amistades duraderas, sentir empatía, cuidar de otras personas y pertenecer a una comunidad.
Por dentro: haber hecho las paces con experiencias dolorosas y crecido con ellas, entenderse a una misma y a los demás, sentir emociones proporcionadas a lo que pasa, poner en palabras lo que se vive y escuchar lo que incomoda sin derrumbarse.
Y también: el humor, unos valores propios y la capacidad de ver otros puntos de vista, incluso cuando algo nos remueve.
Resumen propio de los ítems de salud mental del instrumento SWAP-200 (Shedler y Westen, 2007). Es una propuesta desde la psicoterapia, no una definición oficial, pero ayuda a pensar la recuperación como algo más que «no tener síntomas».
Desde dónde se puede abordar
El modelo biomédico
En debate
Qué propone
Entender los trastornos mentales sobre todo como alteraciones del cerebro, y tratarlos con fármacos. Ha dominado la psiquiatría en las últimas décadas.
A tener en cuenta
La idea de un «desequilibrio químico» que lo explicaría no se ha demostrado. Lo contamos en Por qué existe.
El modelo biopsicosocial
Consenso
Qué propone
Formulado por el psiquiatra George Engel en 1977, sostiene que la salud y la enfermedad dependen a la vez del cuerpo, de la mente y del entorno social. Es el marco que reconocen hoy la mayoría de las guías.
A tener en cuenta
En la práctica, con consultas de pocos minutos, la parte biológica suele llevarse casi todo el espacio.
¿Qué te ha pasado?
En debate
Qué propone
El llamado Marco de Poder, Amenaza y Significado, publicado en 2018 por la Sociedad Británica de Psicología, cambia la pregunta «¿qué te pasa?» por «¿qué te ha pasado?»: entiende muchos sufrimientos como respuestas a experiencias de amenaza, abuso de poder o pérdida.
A tener en cuenta
Lo valoran mucho personas con experiencia propia y profesionales críticos; otros profesionales le reprochan que deja poco sitio a lo biológico.
Diálogo Abierto
En debate
Qué propone
Nació en la Laponia finlandesa: ante una crisis, el equipo se reúne enseguida con la persona y con su red, su familia o sus amigos, y se decide todo en conversación abierta, usando los fármacos con prudencia.
A tener en cuenta
Sus resultados son esperanzadores, pero proceden sobre todo de estudios sin grupo de comparación; se están haciendo ensayos más rigurosos.
La propia OMS, en su guía de 2021 sobre servicios comunitarios de salud mental, defiende una atención centrada en la persona, basada en sus derechos y apoyada en la comunidad, con la participación de personas con experiencia propia. Consenso
Nadie sale de una crisis en soledad
En 2025, la Comisión de la OMS sobre Conexión Social calculó que una de cada seis personas en el mundo sufre soledad, y la relacionó con más de 871.000 muertes al año. Las personas que se sienten solas tienen además el doble de probabilidades de deprimirse. En España, una de cada cinco personas adultas sufre soledad no deseada. Consenso
Ser escuchada sin juicio, sentirse comprendida y saber que alguien está ahí son parte del tratamiento, no un adorno. Por eso los grupos de apoyo mutuo, el acompañamiento entre iguales y las redes de amistad y familia importan tanto, también durante la retirada. Tienes opciones en Comunidad.
¿Pastillas y pantallas en lugar de comunidad?
Hay quien sostiene que nuestra sociedad ofrece cada vez más soluciones individuales, una pastilla o una pantalla, para un malestar que tiene mucho de colectivo: falta de tiempo, de vínculos y de comunidad. La OMS señala la transformación digital entre los cambios que nos dejan más desconectados, aunque la investigación sobre las pantallas sigue dividida. Lo que sí sabemos es que ni un fármaco ni un móvil sustituyen a una persona que escucha. En debate
Qué ayuda en una crisis
No quedarse sola o solo: contar lo que pasa a alguien de confianza.
Cuidar lo básico: dormir, comer, moverse un poco, bajar las exigencias.
Darse tiempo: muchas crisis cambian de forma con los días y las semanas.
Pedir ayuda profesional cuando el sufrimiento desborda, y urgente si aparecen ideas de hacerse daño: 024 o 112.
Revisado el 3 de octubre de 2026 · Fuentes: OMS, From loneliness to social connection (Comisión sobre Conexión Social, 2025) · OMS, Guidance on community mental health services (2021) · Engel GL, Science (1977) · Johnstone L, Boyle M et al., The Power Threat Meaning Framework (British Psychological Society, 2018) · Observatorio Estatal de la Soledad No Deseada, Barómetro 2024 · American Psychiatric Association, DSM-5.
Un problema estructural
Medicalizar los márgenes
Los psicofármacos no se reparten por igual. Se recetan cada vez más a niñas, niños y jóvenes, a las personas mayores y a quienes tienen menos recursos. Entender por qué ayuda a ver que no es un problema individual, sino social.
Infancia y juventud
En España, la prescripción de antidepresivos a menores de 18 años aumentó de forma continua entre 2013 y 2018, según un estudio en atención primaria publicado en Anales de Pediatría, sobre todo en chicas. La mayoría de esos antidepresivos no tienen indicación aprobada para menores. Consenso
La subida sigue en los jóvenes adultos. Según el Ministerio de Sanidad, entre 2017 y 2024 el consumo de antidepresivos creció un 52 % entre los 20 y los 24 años y un 40 % entre los 25 y los 29. El consumo de metilfenidato para el TDAH es todavía moderado en España, pero también va en aumento.
Antes que el fármaco llega el diagnóstico. En julio de 2026, un artículo en European Child & Adolescent Psychiatry recordó que diagnosticar es en sí mismo una intervención, con beneficios y riesgos, y pidió evaluarlos sobre todo en la «zona gris» entre la variación normal y un problema claro, como ocurre a menudo con el TDAH o con el riesgo de psicosis. Los autores advierten también de que la concienciación sobre salud mental, además de sus ventajas, puede favorecer el autodiagnóstico y ampliar las etiquetas a personas distintas de aquellas para las que se crearon. En debate Ante un caso dudoso, ayudan preguntas sencillas: ¿la persona está funcionando peor?, ¿el problema se mantiene en el tiempo?, ¿el diagnóstico cambiará lo que vamos a hacer?
Los tranquilizantes también llegan pronto. Según la encuesta ESTUDES 2023 del Ministerio de Sanidad, los hipnosedantes son la cuarta sustancia más consumida por estudiantes de 14 a 18 años, después del alcohol, el tabaco y el cannabis: el 14,8 % los había tomado en el último año, con o sin receta, y la edad media de inicio es de 14 años. Más de una de cada cuatro chicas los había probado alguna vez. Consenso
Al mismo tiempo, la evidencia en la que se apoya parte de esa prescripción es más frágil de lo que parecía: lo vimos con el reanálisis de la fluoxetina en niños que contamos en Novedades. En debate
Personas mayores
El consumo de psicofármacos crece con la edad hasta los 80 años, según el Ministerio de Sanidad. En las personas mayores, las benzodiacepinas aumentan el riesgo de caídas, fracturas y confusión, y las guías desaconsejan su uso prolongado. Consenso
En las residencias, a veces se usan antipsicóticos o benzodiacepinas para calmar o controlar más que para tratar: es lo que se llama sujeción química. El Comité de Bioética de España advirtió en 2016 de que en nuestro país se usan sujeciones en las residencias mucho más que en países como Suiza, Dinamarca o Japón. Programas como «Desatar», impulsado por organizaciones de mayores, han mostrado que es posible reducirlas.
Usar antipsicóticos para calmar a personas mayores con demencia tiene además un riesgo serio. La Agencia Española de Medicamentos advirtió en 2004 y 2008 de que, en esas personas, los ensayos no mostraban eficacia y sí un aumento de la mortalidad y de los ictus. Consenso
En América Latina, un estudio en Argentina encontró un uso de benzodiacepinas en mayores de 65 años entre los más altos registrados en el mundo.
Discapacidad intelectual y autismo
Las personas con discapacidad intelectual o autismo reciben psicofármacos con más frecuencia, a menudo para controlar conductas que resultan difíciles para quienes las cuidan. En Inglaterra, el sistema público de salud estimó que entre 30.000 y 35.000 adultos con discapacidad intelectual tomaban cada día antipsicóticos o antidepresivos sin tener las afecciones para las que están indicados, y en 2016 lanzó el programa STOMP para reducirlo. Consenso
En España no hay un programa equivalente, pero el problema es el mismo: cuando faltan apoyos, tiempo y comprensión, la pastilla ocupa su lugar.
Mujeres, pobreza y desempleo
Las mujeres toman entre 1,5 y 3 veces más psicofármacos que los hombres, y el consumo es mayor en personas desempleadas, con menos renta y en municipios pequeños. La comisionada de Salud Mental del Ministerio de Sanidad lo resumió en 2024: en España el diagnóstico de esquizofrenia es doce veces más frecuente en rentas bajas que en altas, y el uso de antidepresivos es unas cuatro veces mayor según la clase social. Consenso
La OMS señala en su informe mundial de salud mental de 2022 que, en todos los países, quienes más sufren son las personas más pobres y desfavorecidas. Lo desarrollamos en Entender el sufrimiento.
Un problema estructural
Cuando el malestar se concentra donde hay más precariedad, soledad, carga de cuidados o falta de tiempo, recetar un fármaco puede aliviar a una persona, pero deja intactas las causas. Y cuanto menos recursos se tienen, más difícil es acceder a la alternativa: una terapia, un grupo, una consulta con tiempo. Por eso el problema no es solo de cada consulta, sino de cómo está organizada la atención y la sociedad. En debate
Debates éticos y filosóficos
Detrás de los datos hay preguntas que no se resuelven solo con estudios: qué es normal, quién decide qué es un trastorno, cuánto debe intervenir la medicina en la vida y qué lugar tiene la libertad de cada persona. Estas son algunas de las voces que más han pensado sobre ello. Son perspectivas, no consensos.
Autonomía y consentimiento
Consenso
La pregunta
¿Quién decide sobre un tratamiento que cambia cómo una persona piensa y siente?
Qué se plantea
La Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (2006), que España ha ratificado, exige que la atención se base en el consentimiento libre e informado y en el respeto a las decisiones de cada persona. El reto ético es sostenerlo cuando hay una crisis grave, sin caer ni en el abandono ni en la imposición.
Lo normal y lo patológico
En debate
La pregunta
¿Dónde termina una forma de vivir distinta y empieza una enfermedad?
Qué se plantea
El filósofo Georges Canguilhem defendió en Lo normal y lo patológico (1943) que la salud no es ajustarse a una media, sino la capacidad de crear nuevas normas para vivir. Michel Foucault, en Historia de la locura (1961), mostró cómo cada época ha decidido quién estaba «loco» y qué hacer con esa persona.
Medicalización e iatrogenia
En debate
La pregunta
¿Puede la medicina hacer daño al ocupar espacios de la vida que no le corresponden?
Qué se plantea
Ivan Illich advirtió en Némesis médica (1975) de la «iatrogenia social»: cuando todo malestar se convierte en asunto médico, las personas y las comunidades pierden capacidad para afrontarlo por sí mismas. De ahí nace la idea de prevención cuaternaria, muy presente en la atención primaria española: proteger a las personas del exceso de intervención médica.
La inflación diagnóstica
En debate
La pregunta
¿Estamos convirtiendo la tristeza, la timidez o la inquietud en trastornos?
Qué se plantea
El psiquiatra Allen Frances, que dirigió la elaboración del DSM-IV, se convirtió después en uno de sus grandes críticos: en ¿Somos todos enfermos mentales? (2013) alerta de que cada nueva edición amplía los diagnósticos y medicaliza la vida corriente. Otros especialistas responden que muchos sufrimientos siguen sin detectarse ni tratarse.
La sociedad del cansancio
En debate
La pregunta
¿Es el malestar psíquico un problema de cada persona o un síntoma de cómo vivimos?
Qué se plantea
El filósofo Byung-Chul Han, en La sociedad del cansancio (2010), describe la depresión y el agotamiento como enfermedades de una sociedad que exige rendir sin descanso. Mark Fisher, en Realismo capitalista (2009), criticó que el estrés colectivo se trate como un problema químico individual. Son ensayos, no estudios, pero ayudan a hacerse preguntas.
Las otras profesiones también
Consenso
La pregunta
¿La crítica es solo a la psiquiatría y a los fármacos?
Qué se plantea
No. En 2015, una investigación independiente encargada por la propia Asociación Americana de Psicología, el llamado informe Hoffman, concluyó que algunos de sus responsables colaboraron con el Departamento de Defensa de Estados Unidos para mantener unas normas éticas que permitieron a psicólogos participar en los interrogatorios duros de la época de Guantánamo. La asociación pidió perdón y retiró esas normas; algunas de las personas señaladas rechazan las conclusiones. Recuerda que cualquier profesión de ayuda puede perder de vista a la persona.
El riesgo contrario
En debate
La pregunta
¿Puede la crítica a la medicalización dejar sin ayuda a quien la necesita?
Qué se plantea
Muchas personas con psicosis, depresión grave o trastorno bipolar han necesitado tratamiento, y algunas lo eligen y les ayuda. Una crítica que no lo reconozca puede culpabilizar a quien toma medicación o retrasar ayudas necesarias. El reto es sostener las dos cosas: menos medicalización innecesaria y mejor acompañamiento para todas las personas.
Qué dicen las instituciones
Naciones Unidas
En debate
Qué dijo
En 2017, el relator especial de la ONU sobre el derecho a la salud, el psiquiatra lituano Dainius Pūras, pidió «una revolución» en la atención a la salud mental. Afirmó que hay pruebas inequívocas del fracaso de un sistema que depende demasiado del modelo biomédico, incluido el uso excesivo de psicofármacos en primera línea, y que ese uso excesivo vulnera el derecho a la salud.
La respuesta
Varias asociaciones de psiquiatría, entre ellas la europea, respondieron con cartas que defendían la práctica actual y proponían el modelo biopsicosocial como marco común.
Organización Mundial de la Salud
Consenso
Qué reconoce
En su informe mundial de 2022 sitúa la desigualdad, la pobreza y la violencia entre las grandes amenazas para la salud mental. En 2021 y 2023 publicó guías, la segunda junto a la oficina de derechos humanos de la ONU, que piden una atención comunitaria basada en derechos y menos coercitiva.
La tensión
A la vez, sus programas internacionales siguen centrados en ampliar el acceso al tratamiento, incluidos los fármacos, en los países donde casi no lo hay. Por eso muchas de las voces que más alertan del exceso de medicación en los márgenes son investigadores independientes y colectivos de personas con experiencia propia.
Ministerio de Sanidad de España
Consenso
Qué ha dicho
En 2024, la comisionada de Salud Mental reconoció que España tiene «un serio problema de prescripción de psicofármacos» y anunció un plan para la deprescripción y la prescripción social. El Plan de Acción de Salud Mental 2025–2027 lo recoge.
Revisado el 3 de octubre de 2026 · Fuentes: Anales de Pediatría, «Utilización de antidepresivos y prescripción fuera de ficha técnica en atención primaria en España (2013-2018)» · Ministerio de Sanidad, nota de prensa de la comisionada de Salud Mental (2024) y BDCAP · Revista Clínica de Medicina de Familia (2025), consumo de metilfenidato · Comité de Bioética de España, informe sobre contenciones (2016) · Medicina (Buenos Aires) (2022), benzodiacepinas en mayores · OMS, Informe mundial sobre salud mental (2022), guía de servicios comunitarios (2021) y guía con la OACDH (2023) · Pūras D, informe al Consejo de Derechos Humanos de la ONU (A/HRC/35/21, 2017) y declaraciones en la OACDH · Ministerio de Sanidad, encuesta ESTUDES 2023 · AEMPS, notas informativas 2004/03 y 2008/19 · NHS England, programa STOMP (2016) · Hoffman DH et al., informe independiente para la American Psychological Association (2015) · Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (2006) · Canguilhem G (1943), Foucault M (1961), Illich I (1975), Frances A (2013), Han B-C (2010), Fisher M (2009).
Contexto
Fármacos, mercado y vida moderna
Los psicofármacos son también un gran negocio. Entender quién gana con ellos, por qué se recetan cada vez más y qué parte de nuestro malestar se ha convertido en asunto médico ayuda a tomar decisiones con más libertad.
Un mercado de miles de millones
La psiquiatría vuelve a atraer grandes inversiones. Entre finales de 2023 y principios de 2025, tres grandes farmacéuticas compraron empresas dedicadas a fármacos psiquiátricos por un total de unos 37.000 millones de dólares: Bristol Myers Squibb pagó unos 14.000 millones por Karuna; AbbVie, unos 8.700 millones por Cerevel; y Johnson & Johnson, unos 14.600 millones por Intra-Cellular Therapies, sobre todo por su antipsicótico Caplyta.
Las cifras ayudan a entender qué buscan los inversores. Intra-Cellular dijo a sus inversores que Caplyta podría llegar a vender 5.000 millones de dólares al año, y antes de la compra cerró un acuerdo que podría retrasar la llegada de su genérico hasta 2040. En la prensa especializada, un analista de un banco de inversión celebró que estas compras demuestran que los fármacos psiquiátricos nuevos pueden ser superventas aun cuando ya existen muchos genéricos baratos.
Hay una razón de fondo: un tratamiento que se toma durante años genera ingresos durante años. Que haya negocio no significa que un medicamento no funcione, pero sí que hay intereses económicos en que se recete más y durante más tiempo. En debate
Por qué se recetan cada vez más
En España el consumo de antidepresivos se ha multiplicado por tres y medio desde el año 2000. Los estudios de otros países europeos señalan un motor principal: no es tanto que empiece más gente, sino que quien empieza sigue tomándolos durante más tiempo. En el Reino Unido, las prescripciones se duplicaron entre 1995 y 2011 por el aumento del uso a largo plazo; en los Países Bajos ocurrió lo mismo entre 1996 y 2012. Consenso
Los investigadores apuntan varias causas a la vez: se reconoce más la depresión, hay fármacos nuevos, han cambiado las actitudes de pacientes y médicos, y los antidepresivos se usan para más problemas que antes. En España se suman la falta de psicólogos en la sanidad pública y el poco tiempo de cada consulta, que hacen de la receta la respuesta más rápida. Y, como contamos en esta web, muchos síntomas de retirada se han confundido con recaídas, lo que alarga tratamientos que podrían haberse revisado.
Cómo influye la industria
Publicidad. Solo Estados Unidos y Nueva Zelanda permiten anunciar al público medicamentos que necesitan receta. En España está prohibido, así que la promoción se dirige sobre todo a los profesionales.
Pagos a profesionales y organizaciones. En 2024, las farmacéuticas adheridas al código de Farmaindustria destinaron 657 millones de euros a profesionales y organizaciones sanitarias de todas las especialidades: 415 millones por investigación y 242 millones por formación. España publica estos pagos de forma individual, así que cualquiera puede consultarlos en las webs de cada laboratorio.
Investigación. Los estudios financiados por la industria obtienen con más frecuencia resultados y conclusiones favorables a su producto que los independientes, según una revisión Cochrane de 2017. Consenso
Ideas que venden. La explicación de la depresión como un «desequilibrio químico» se difundió durante años en campañas y folletos, aunque nunca llegó a demostrarse. Lo contamos en Por qué existe.
No toda experiencia humana es un trastorno
El duelo, un desamor, el agotamiento por el trabajo o los cuidados, la precariedad o la soledad duelen, y mucho. Pero no siempre son enfermedades. Las clasificaciones diagnósticas se han ido ampliando: en 2013, por ejemplo, el manual estadounidense DSM-5 eliminó la excepción que impedía diagnosticar depresión en las semanas posteriores a la muerte de un ser querido, una decisión muy discutida.
Para autoras y autores como Joanna Moncrieff o, en España, Alberto Ortiz Lobo, Héctor González Pardo y Marino Pérez Álvarez, convertir malestares de la vida en problemas médicos tiene un coste: desplaza la atención de sus causas sociales y deja a las personas con la idea de que su sufrimiento se arregla con una pastilla. Otras voces de la psiquiatría responden que la depresión grave existe, que los fármacos ayudan a muchas personas y que el riesgo contrario, no tratar a quien lo necesita, también es real. En debate
El psiquiatra Josef Witt-Doerring lo resumía en 2026 en redes sociales: muchas campañas de concienciación han enseñado que la salud mental es un asunto químico del cerebro, separado de las relaciones, el sentido, el sueño, la comida o el movimiento, y que medicarse es lo valiente. A su juicio, ese enfoque lo promovió durante décadas la industria farmacéutica, y la versión más esperanzadora es la contraria: la salud mental depende de toda la vida, y la vida tiene palancas que se pueden mover. Es una opinión, no un dato, y muchos profesionales no la comparten. En debate
James Davies va más allá en Sedated: sostiene que el sistema sanitario, en vez de cambiar las condiciones que nos deprimen, usa los antidepresivos para que las personas toleren circunstancias que, con razón, deberían resistir. Es una tesis política, no un dato, y muchos profesionales la consideran exagerada; pero plantea una pregunta legítima sobre para qué usamos los fármacos. En debate
Las dos cosas pueden ser ciertas a la vez. Lo que defendemos es que cada persona pueda preguntarse qué le pasa y por qué, y que el fármaco sea una opción elegida y revisada, no la única respuesta disponible.
Preguntas que puedes hacer
¿Qué beneficio puedo esperar de este fármaco y qué efectos adversos?
¿Durante cuánto tiempo está previsto tomarlo y cuándo lo revisaremos?
Si un día quiero dejarlo, ¿cómo lo haremos?
¿Hay otras opciones, como terapia psicológica, apoyo social o cambios en mi situación, que pueda probar antes o a la vez?
Para información independiente de la industria, son útiles las revisiones Cochrane y los boletines de información terapéutica que editan los servicios de salud de varias comunidades autónomas. Tienes más preguntas en Preparar la consulta.
Revisado el 3 de octubre de 2026 · Fuentes: comunicados de Bristol Myers Squibb (2023), AbbVie (2024) y Johnson & Johnson (2025); BioPharma Dive (enero de 2025); C&EN (diciembre de 2023) · Moore M et al., BMJ 2009, y Mars B et al., Social Psychiatry and Psychiatric Epidemiology 2017 (Reino Unido); Huijbregts KM et al., BMJ Open 2019 (Países Bajos) · OCDE (datos de España) · Farmaindustria, datos de transparencia de 2024, recogidos por Salud y Fármacos · Lundh A et al., Cochrane Database of Systematic Reviews 2017 · Moncrieff J et al., Molecular Psychiatry 2022 · American Psychiatric Association, DSM-5 (2013).
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Revisado el 11 de octubre de 2026
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Borrador del 7 de octubre de 2026
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La investigación sobre la retirada de psicofármacos avanza deprisa. Aquí contamos, en pocas líneas, lo que se va publicando, qué significa y en qué parte de la web lo hemos incorporado.
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ArtículoEn debate
Diagnosticar también es intervenir
Un artículo en European Child & Adolescent Psychiatry, «Psychiatric diagnosis on the edge: is there evidence of benefit?», plantea que poner un diagnóstico psiquiátrico a un niño o adolescente tiene beneficios, como acceder a ayuda, pero también riesgos, como el estigma o tratamientos innecesarios, sobre todo en los casos dudosos. Por eso pide evaluar sistemáticamente si diagnosticar ayuda en cada caso, con atención especial al TDAH, al riesgo de psicosis y a la conducta suicida.
¿Y si eliminar el dolor deja sin respuesta sus preguntas?
En un ensayo publicado en Mad in America, el psicólogo clínico Bruce Levine, asesor editorial de la guía de reducción del daño de Will Hall, sostiene que la psiquiatría tiende a quitar el dolor antes de escuchar lo que ese dolor pregunta, y que eso tiene un coste para cada persona y para la cultura: si el tratamiento hubiera logrado borrar todo el dolor, dice, se habría perdido la búsqueda de una vida más auténtica.
Es una opinión de un autor crítico con su profesión, no un estudio. Conecta con lo que contamos en Entender el sufrimiento.
ReanálisisEn debate
Un ensayo pequeño y poco fiable inclinó la balanza a favor de la fluoxetina en niños
Dos grandes metaanálisis, publicados en The Lancet en 2016 y en The Lancet Psychiatry en 2020, concluyeron que la fluoxetina era más eficaz que el placebo en la depresión de niños y adolescentes, y en ellos se apoyan muchas guías. Un equipo con Florian Nöde y Martin Plöderl ha mostrado que ese resultado dependía en buena parte de un único ensayo iraní de 2006, con solo 40 niños, sin grupo placebo y con un efecto extraordinariamente grande que ningún otro estudio ha repetido. Sin él, los resultados coinciden con los de la revisión Cochrane, mucho más modestos.
La revista Nature lo contó el 2 de octubre. Andrea Cipriani, coautor de los metaanálisis originales, reconoce que los datos de ese ensayo son problemáticos y recuerda que ya calificaban la certeza de sus conclusiones como muy baja. Joanna Moncrieff sostiene, a partir de este reanálisis, que las guías deberían dejar de recomendar antidepresivos para la depresión infantil. Es su postura, no una conclusión del estudio.
El empeoramiento del ánimo al reducir suele ser retirada, no recaída
Un estudio suizo siguió durante seis meses a algo más de treinta personas que reducían su antidepresivo. La ansiedad y el bajo ánimo subían después de cada bajada y se calmaban cuando la dosis se mantenía, y lo hacían a la vez que los síntomas físicos de retirada, como el mareo o las «descargas». Los autores concluyen que, en la mayoría de los casos, ese empeoramiento era retirada.
Es un estudio pequeño, de Hengartner, Horowitz y su equipo, publicado en Psychotherapy and Psychosomatics. Refuerza lo que ya recogían las guías, pero conviene confirmarlo con más personas.
Incorporado en Cómo se reduce, en el apartado sobre retirada y recaída.
Guía en EspañaConsenso
Recomendaciones andaluzas para retirar benzodiacepinas
El Centro Andaluz de Información de Medicamentos (CADIME) publicó sus recomendaciones: reducir un 5–10 % de la dosis cada dos a cuatro semanas, más despacio (cada seis a ocho semanas) en personas con mayor dependencia, y evitar bajadas de más del 25 % cada dos semanas. Ajustar el ritmo según cómo evolucione cada persona.
Es una fuente oficial española que coincide con el manual Maudsley, útil para llevar a la consulta.
La mayoría de los síntomas aparecen al bajar de cierta dosis
Un estudio en atención primaria suiza, de Rennwald, Horowitz, Hengartner y otros, encontró que los síntomas de retirada aparecían sobre todo al bajar por debajo del 75 % de la dosis mínima eficaz, y afectaban a una de cada tres personas. Estimaron que seis de cada diez empeoramientos durante la reducción se debían a la retirada.
Apoya la idea de que los últimos miligramos son los más delicados. Publicado en Therapeutic Advances in Psychopharmacology; es un estudio de cohorte, no un ensayo.
Reducir despacio y con apoyo psicológico funciona tan bien como seguir con el fármaco
El análisis más amplio hasta la fecha, con 76 ensayos y más de 17.000 personas, comparó formas de dejar los antidepresivos tras una depresión ya superada. Reducir en más de cuatro semanas con apoyo psicológico previno las recaídas tanto como seguir tomando el fármaco, y bastante más que dejarlo de golpe o en pocas semanas: se evitaría una recaída por cada cinco personas.
Tiene límites: solo el 5 % de los participantes recibió apoyo psicológico y en la mayoría de los ensayos la reducción fue mucho más rápida que la que proponen Horowitz y Taylor. Publicado por Zaccoletti y su equipo en The Lancet Psychiatry.
El Plan de Acción de Salud Mental 2025–2027 prevé una guía de práctica clínica sobre el uso adecuado de psicofármacos y la deprescripción de hipnosedantes y antidepresivos, elaborada por un equipo técnico independiente. En Cádiz, además, hay en marcha un ensayo comunitario de deprescripción de antidepresivos en atención primaria.
Última revisión: 3 de octubre de 2026 · Fuentes: Van Noorden R, «Prozac use for childhood depression skewed by single flawed medical trial», Nature (2 de octubre de 2026); Nöde F, Plöderl M et al., reanálisis de tres metaanálisis en red sobre fluoxetina en niños y adolescentes (2026) · Hengartner MP et al., Psychotherapy and Psychosomatics (2026) · CADIME, «Deprescripción de benzodiazepinas» (9 de julio de 2026) · Rennwald A et al., Therapeutic Advances in Psychopharmacology 16 (2026) · Zaccoletti D et al., The Lancet Psychiatry 13 (2026): 24–36, publicado en línea el 10 de diciembre de 2025 · Ministerio de Sanidad, Plan de Acción de Salud Mental 2025–2027 · Revista Española de Salud Pública (2025), protocolo de ensayo en Cádiz.
Quiénes somos
Sobre Tu escalera
Un lugar de encuentro y de divulgación en español sobre los psicofármacos y su retirada, pensado para quienes los toman, sus familias y los profesionales que les acompañan, sobre todo si no tienen fácil acceso a la información en inglés.
Quién lo hace
P
Hola, soy Patricia. Llevo trece años tomando psicofármacos. En ese tiempo he pasado por paroxetina, sertralina, venlafaxina, desvenlafaxina, vortioxetina, escitalopram y varios ansiolíticos.
Cada vez que intenté dejarlos lo hice demasiado deprisa, porque nadie me explicó que había otra forma. Tuve síntomas de abstinencia muy fuertes, sobre todo al dejar la paroxetina y la venlafaxina, y acabé ingresada varias veces. Entonces se interpretó como recaídas. Años después, leyendo a Mark Horowitz, a Joanna Moncrieff y a personas que habían pasado por lo mismo, entendí que probablemente había sido retirada.
Ahora estoy reduciendo mi medicación despacio, con seguimiento médico y siguiendo el manual Maudsley. Hice esta web porque casi todo lo que me ayudó a entenderlo estaba en inglés, y porque nadie debería pasar por esto sin información ni en soledad.
No soy médica. Soy correctora, editora y docente, vengo del mundo de las bibliotecas y los archivos, y he ordenado esta información como lo haría en una biblioteca: con sus fuentes, sus fechas y diciendo qué está demostrado y qué no. Si encuentras un error o quieres contarme tu experiencia, escríbeme a proyecto.tuescalera@gmail.com.
Patricia
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Revisado el 2 de octubre de 2026
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